Capítulo 5: “Los Guerreros Z despiertan”

La Legión del Mal volaba rápidamente con rumbo a otra de las Esferas del Dragón. Loki seguía a Nick, no muy convencido de que éste verdaderamente pudiera conocer, de forma misteriosa y al mismo tiempo maravillosa, el paradero de las esferas. Es verdad, había podido encontrar una de ella, pero ese hecho podía ser explicado de mil formas distintas, y su mente analítica le impedía creer a ciegas en el don de su hermano sin más pruebas.

El Sol se encontraba en su cenit cuando los demonios, que sobrevolaban una inmensa zona selvática rodeada de hermosas montañas, se detuvieron; ya que Nick se había parado en seco. Loki se acercó a él dispuesto a saber lo que le pasaba.

Loki: ¿Por qué nos detenemos, hermano? ¿Ya hemos llegado al lugar donde se encuentra la otra esfera?

Nick: Así es. Puedo sentirla muy cerca de aquí.

Loki miró la gran espesura de la región y frunció el ceño. Encontrar una esfera tan pequeña en plena selva sería tan difícil como conseguir una aguja en un pajar.

Loki: ¿Estás seguro?

Nick: ¡Por supuesto! ¡¿Dudas de mí?!

Nick estaba molesto, pero ésa no era su actitud normal; algo extraño le pasaba y Loki pudo sentir ese cambio a través de sus ojos. Al verlos, se puso muy nervioso.

Loki: N-No, no dudo de ti.

Nick: Bien, entonces vayamos.

Apenas dijo esto, Nick descendió al suelo y se perdió entre los inmensos árboles del lugar seguido muy de cerca por sus hermanos, que no abrieron la boca en ningún momento. Comenzaron a caminar, pero lo tupido de la vegetación le hacía muy difícil su labor y no podían usar rayos de energía para abrirse camino, ya que podían causar un incendio de enormes proporciones. Finalmente, al atardecer, y después de una larga caminata que les pareció eterna, llegaron a la base de una enorme cascada. Al verla, todos los demonios corrieron al río a tomar agua, ya que estaban muy cansados y sedientos. Todos menos Nick, que se quedó parado y expectante, como si buscara algo…

Daci: ¡Ven, hermano!, ¡Esta agua está deliciosa!

Nick: Esperen, busco algo.

Burk: ¿Eh? ¿Será que éste es el lugar donde se encuentra la otra esfera?

Daci se encogió de hombros; realmente no sabía qué pensar de los nuevos dones de su hermano. Lo que sí notaba era su cambio de personalidad, que realmente no le gustaba nada.

Daci: Ni idea. Déjalo. Él sabe lo que hace.

Apenas terminó de decir esto, una enorme ave con cola sobrevoló encima de ellos tapando el Sol por completo. Al verlos, el animal se puso muy nervioso y comenzó a lanzar enormes bocanadas de fuego en contra de ellos. Daci y Burk se arrojaron al agua mientras Loki esquivaba la llamarada, pero no pudo hacerlo a tiempo ya que su pierna derecha quedó lastimada por el intenso calor. Estaba a punto de defenderse cuando Nick se interpuso entre el animal y él, dándole una patada al pico del ave, pero ésta no se fue; en vez de eso, golpeó al demonio con su potente cola estrellándolo contra unos árboles. Loki se puso en pie dispuesto a golpear nuevamente al animal, pero Nick, ya recuperado, tomó al ave de la cola y la lanzó muy lejos. Una vez que estuvo a suficiente distancia, le arrojó un enorme rayo de energía que la desintegró por completo. Sólo cenizas y unos cuantos huesos cayeron al suelo después de su ataque… Una vez que todo pasó, Daci y Burk salieron del agua mientras Nick ayudaba a su hermano Loki a levantarse del suelo. Luego de examinar su herida llegaron a la conclusión de que no era grave; su quemadura se recuperaría más deprisa que la de un ser humano ordinario, pero aún así debía descansar al menos 24 horas si quería sanar por completo.

Daci: ¡Diablos! ¿Qué le habrá pasado a esa estúpida ave?

Burk: Sí, nos atacó como loca.

Nick: No estaba loca, estaba protegiendo algo.

Loki: ¿Qué? ¿De qué hablas?

Nick: Vengan conmigo y lo verán.

Nick se encaminó a la cascada seguido de sus hermanos, que estaban muy confundidos. Finalmente, cuando llegaron a su base, Nick, sin pensarlo, pasó por debajo de la caída de agua al tiempo que les decía a sus hermanos que lo siguieran. Ellos no querían mojarse, ¡el agua estaba muy fría! Pero, luego de ver la fiereza con que el demonio había acabado con la enorme ave, se dieron cuenta que era mejor no contradecirlo.

Se asombraron al ver que había una caverna detrás de la cascada, pero más sorprendente fue descubrir que había un nido oculto en esa cueva, y que en ese nido había varios huevos.

Daci: Ahora entiendo, esa ave protegía su nido.

Nick: Así es.

Dijo esto al tiempo que se acercaba al nido y comenzaba a revisarlo.

Burk: Pero… ¿cómo lo supiste?

Nick: Muy fácil…

Nick estaba de espalda a ellos, pero cuando volteó tenía una pequeña esfera color naranja con cinco estrellas grabadas en su superficie.

Nick: Por esto.

Los tres demonios restantes se quedaron paralizados de la impresión. Sentían gran admiración por su hermano, pero al mismo tiempo temor, y es que, ¿quién sabía de qué otras cosas sería capaz con ese nuevo poder en sus manos? Parecía que el estar próximo a esas esferas había provocado una reacción extraña en el demonio; hasta ahora sólo habían podido notar un cambio en su forma de ser y un incremento de su fuerza y habilidades en la pelea, ¿pero, y luego? No lo sabían…

Nick oyó un extraño ruido en su espalda. Al ver el nido pudo ver cómo los huevos, poco a poco, comenzaban a romperse. Unas pequeñas aves, muy parecidas a su madre, luchaban por salir del cascaron. Al verlas, el demonio sonrió maliciosamente.

Nick: Hermanos, ya conseguí nuestra cena.

Las avecitas trataban desesperadas de salir del huevo. Luchaban por su vida, sin saber que ésta ya había acabado, sin saber el terrible destino que había corrido su madre. Mientras, Loki, cojeando, se acercó a su hermano y tomó la esfera en sus manos. ¿Quería pruebas?, pues ya las había conseguido…

Al día siguiente, en el Templo de Dios

Ya habían pasado tres días y los Guerreros Z aún no recobraban el conocimiento. Chaoz, Yayirobe y el maestro Karin se habían quedado en la torre, pendiente de lo que pudiera pasarle a sus amigos. Chaoz ya estaba desesperado por el estado de los guerreros, que no parecían mejorar.

Chaoz: ¡Ya han pasado tres días, maestro! ¡TRES DÍAS! ¡Y aún no despiertan!

Karin: Calma, Chaoz, yo te advertí que su recuperación sería muy lenta.

Yayirobe: Es verdad, pero ya ha pasado mucho tiempo, ¿no cree?

Karin: Sus heridas eran muy graves, y recuerden que ellos sólo consumieron un pedazo pequeño de semilla, ¡debemos ser pacientes!

Chaoz: ¡¿Pacientes?! ¡Paciencia es lo menos que tengo en este momento! ¡Mis amigos están muy mal y aún no sabemos quién los atacó ni qué quiere!

Karin: Lo sé, Chaoz… Lo sé…

En una de las habitaciones del Templo, Yamcha finalmente despertaba de un largo sueño… Al principio no recordaba bien lo que había pasado, estaba mareado y bastante aturdido. Pensaba que todo había sido una terrible pesadilla… Se sentó en la cama y tocó su cabeza, ¡como le dolía! Trató de levantarse y luego de varios intentos lo consiguió… Caminó hacia la puerta dispuesto a averiguar dónde se encontraba, al tiempo que murmuraba:

Yamcha: ¡Qué horrible pesadilla tuve!, Soñé que yo no era yo, sino…

En ese momento se encontraba parado delante de un espejo en donde podía ver todo su cuerpo… pero… eso que veía… no podía ser él… ¡Era imposible!… Se puso furioso, tomó una silla y la arrojó violentamente contra el espejo haciéndolo pedazos, al tiempo que gritaba y maldecía…

Yamcha: ¡NO PUEDE SER! ¡MALDITA SEA, ES IMPOSIBLE!

Chaoz, Yayirobe y el maestro Karin oyeron los gritos y sin perder tiempo corrieron al lugar de donde provenían. Mientras, en las otras habitaciones, los demás guerreros despertaron sobresaltados con tanto escándalo… Cada uno de ellos pudo escuchar el grito de su compañero, y a pesar de que se sentían muy mal, al igual que Yamcha, como pudieron salieron de sus habitaciones dirigiéndose a la de él. Piccolo y Goku fueron los primeros en llegar, se miraron uno al otro sin decir palabra y luego a Yamcha, que seguía destrozando todos los muebles de la habitación. Inmediatamente corrieron a su encuentro y lo tomaron de los brazos tratando de lograr que se tranquilizara un poco.

Yamcha: ¡Suéltenme, imbéciles! ¡DIJE QUE ME SOLTARAN! ¡LOS VOY A MATAR A TODOS! ¡ESTO QUE ME HICIERON NO SE LOS VOY A PERDONAR NUNCA!

Goku: ¡Cálmate Yamcha! ¡Tranquilízate!

Al oír pronunciar ese nombre, el hombre, extrañamente, de detuvo…

Yamcha: ¿Yamcha?… Me llamaste Yam…cha…

Piccolo: Así es, ¿qué tiene de malo?

Justo en ese momento llegó Vegeta. Estaba mareado y con muchas náuseas, por eso había tardado más que los demás. Cuando Yamcha lo vio, casi muere del susto, pero luego de su reacción inicial corrió al encuentro de Vegeta con tanta agilidad que Goku y Piccolo no pudieron detenerlo a tiempo…

Yamcha: ¡¿Cómo te atreviste a hacerme esto?! ¡Te voy a matar!

Apenas llegó se lanzó sobre Vegeta lo tomó del cuello y comenzó a ahorcarlo. En ese momento, Goku y Piccolo volvieron a tomarlo de brazos y piernas, pero era inútil, no podían apartarlo de Vegeta.

Piccolo: ¡¿Qué rayos te pasa, Yamcha?! ¡Suelta a Vegeta!

Una vez más, al oír estos nombres, Yamcha se detuvo. Pero esta vez miró lleno de odio a Goku, se levantó y dirigió a él, mientras Vegeta, en el suelo, luchaba por respirar nuevamente… Cuando llegó a su lado, tomó a Goku de su traje al tiempo que le gritaba:

Yamcha: ¡Contéstame algo, idiota! ¡¿Acaso tú eres Kakarotto?! ¡DIME, ¿ERES KAKAROTTO?!

Goku se quedó paralizado con esa pregunta, al igual que los otros. Vegeta ya se había levantado del suelo ayudado por Piccolo. Krilim y Tenshinhan finalmente habían llegado al lugar… Yamcha soltó a Goku y volteó a mirarlos a todos, uno a uno, a los ojos; los suyos estaban llenos de odio, pero sobre todo de desesperación. Tomó los pedazos de espejo que estaban esparcidos en toda la habitación y comenzó a arrojar los pedazos a los demás guerreros.

Yamcha: ¡Mírense! Y díganme, ¡¿a quién ven?!

Luego de dudar unos segundos todos hicieron lo que Yamcha les había dicho, pero al verse… entraron en shock… ¡No podía ser verdad!… ¿Cómo era posible? Comenzaron a tocar sus rostros y luego miraron el de sus compañeros, incrédulos de lo que veían…

En ese momento llegaron Yayirobe, Chazo y el maestro Karin; estaban felices de ver a sus amigos en pie, pero al ver la expresión en sus rostros vieron que algo andaba mal… Chaoz de acercó a Ten y lo jaló del pantalón.

Chaoz: Ten, ¿qué pasa?

Al escuchar esta pregunta, Yamcha respondió a todo pulmón lleno de furia:

Yamcha: ¡Estúpido, él no es Tenshinhan! ¡Y yo no soy Yamcha!… ¡YO SOY VEGETA!

Apenas dijo esto salió corriendo de la habitación, dejando a todos muy confundidos…

Una hora después estaban todos reunidos en la plataforma; ninguno había pronunciado palabra desde que Yamcha… ¿O acaso era Vegeta?, había salido corriendo de la habitación, dejándolos a todos en muy mal estado, sobre todo a los guerreros. Finalmente, Tenshinhan, o quién fuera en ese momento, preguntó:

Tenshinhan: ¿Dónde están Dende y Gohan? No los he visto.

Chaoz: Ya fui a verlos. Ellos todavía no despiertan, pero están bien, sólo duermen.

Ten respondió con un gesto afirmativo.

Luego de verlos varios minutos, dudoso, el maestro Karin los instó a que hablaran y contaran todo lo que sabían. Así, poco a poco, les contaron todo sobre La Legión del Mal y su deseo de apoderarse de las esferas.

Yayirobe: ¡Rayos!, ¡eso es terrible!

Goku: ¿Cuánto tiempo estuvimos inconscientes?

Karin: Un poco más de tres días.

Todos: ¡TRES DIAS!

Krilim: ¡No puede ser!… ¡Milk me va a matar!

Al oír esto, los demás se le quedaron mirando, extrañados. Chaoz no aguantó más y finalmente preguntó:

Chaoz: ¿Quién es Ten?

Piccolo respondió:

Piccolo: Yo soy Tenshinhan, Chaoz.

Chaoz: ¡Vaya, Ten! ¡Qué verde te veo!, jajajaja.

Chaoz trató de relajar un poco la tensión reinante del lugar, pero obviamente no lo consiguió.

Karin: Primero que nada es mejor que nos aclaren quién es quién. Esos demonios los cambiaron de cuerpo. Son muy inteligentes, sabían que de esa forma podrían derrotarlos con facilidad.

Krilim: Es cierto, nos derrotaron en sólo unos minutos… ¡Malditos!, casi nos matan. Por cierto, yo soy Goku. Jejejeje, al menos eso creo.

Esto lo dijo al tiempo que sonreía y colocaba una mano detrás de su cabeza, ahora calva. Por eso se sintió extrañado de no sentir su acostumbrado pelaje en ella. Los demás, al ver ese gesto tan típico de Goku, no tuvieron dudas de quién era.

Goku: Yo soy Krilim.

Tenshinhan: Yo soy Piccolo.

En este punto Yayirobe tomó lápiz y papel y comenzó a anotar esos datos. No quería olvidar quién era quién, y la verdad es que ya estaba muy enredado con todo eso.

Todos se quedaron mirando el cuerpo de Vegeta; querían saber quién ocupaba ese cuerpo, pero esa persona sólo pensaba en alguien más… en Bulma. Ahora que ocupaba ese cuerpo, tal vez, sólo tal vez, Bulma podría volver a ser suya… De sólo pensar en esa posibilidad, sonrió. El cambio, después de todo, no le había quedado tan mal. Un pescozón detrás de su cabeza lo volvió a la realidad; era el cuerpo de Yamcha. Miraba a Vegeta muy serio, y como si pudiera leer su mente le dijo amenazante:

Yamcha: Ni siquiera lo pienses, imbécil.

Piccolo, que estaba en el cuerpo de Ten, dijo luego de ver esto:

Tenshinhan: Bueno, es obvio que Vegeta se encuentra en el cuerpo de Yamcha, y Yamcha está en el cuerpo de Vegeta. Seguramente Dende y Gohan también cambiaron de cuerpo.

NOTA: De ahora en adelante, para evitar confusiones, utilizaré la siguiente nomenclatura:

Gkrilim: Será Goku en el cuerpo de Krilim.
Kgoku: Será Krilim en el cuerpo de Goku.
Yvegeta: Será Yamcha en el cuerpo de Vegeta.
Vyamcha: Será Vegeta en el cuerpo de Yamcha.
Tpiccolo: Será Tenshinhan en el cuerpo de Piccolo.
Ptenshinhan: Será Piccolo en el cuerpo de Tenshinhan.
Dgohan: Será Dende en el cuerpo de Gohan.
Gdende: Será Gohan en el cuerpo de Dende.

Vyamcha: Ggggrrr… Para mi desgracia, así es. ¡Rayos!, tenía que cambiar de cuerpo con el más debilucho de todos. Bueno, aunque pudo ser peor… pude haber cambiado de cuerpo con Kakarotto.

Yvegeta: ¡Oye! Deja los insultos, recuerda que ahora soy más fuerte que tú.

Vyamcha: ¡Cállate, estúpido! De nada te sirve tener mi cuerpo si no sabes usar mis poderes.

Ptenshinhan: ¡Bueno, ya! Peleando no volveremos a nuestros cuerpos.

Tpiccolo: Me pregunto si eso será posible; no sabemos si el proceso es reversible.

Kgoku: Espero que sí, no quiero estar casado con Milk para el resto de mi vida.

Gkrilim: Ni yo. Quiero volver a casa.

Vyamcha: ¡Ustedes sólo dicen tonterías! ¡Yo lo que quiero en este momento es vengarme de esos malditos demonios! ¡Me la van a pagar todas juntas!

Ptenshinhan: Todo en su momento. Hemos perdido mucho tiempo y quién sabe cuántas esferas tendrán reunidas en este momento nuestros enemigos.

Gkrilim: Es cierto. Debemos detenerlos antes de que las reúnan e invoquen a Shenlong.

El maestro Karin, que hasta entonces no había hablado, expresó su sabia opinión.

Karin: Muchachos, debemos tener calma. En su condición, no podrán derrotar a sus oponentes. Primero deben aprender a manejar sus nuevos cuerpos o no tendrán ninguna oportunidad de vencerlos. Además, recuerden que se me acabaron las semillas del ermitaño, así que deben ser precavidos.

Yvegeta: Pero… aprender a manejar estos cuerpos llevará tiempo, y eso es lo menos que tenemos en este momento.

Ptenshinhan: Bueno, podemos entrenar en la Sala del Espíritu y el Tiempo. Afortunadamente no fue destruida, pero sólo podremos entrar en parejas.

Gkrilim: Esa es muy buena idea. Menos mal que no estuve los dos días completos en ella cuando entrené con Gohan, si no, no podría entrar nuevamente. Bien, yo entraré con Krilim y le enseñaré a convertirse en Super Saiyajin. Con ese nivel será suficiente para derrotar a esos demonios.

Kgoku: P-pero… G-Goku… a ti te llevó muchos años poder llegar a ese nivel, ¿cómo pretendes que yo lo haga en tan poco tiempo?

Gkrilim: Sé que podrás hacerlo. Mi cuerpo ya está adaptado a ese estado, así que sólo debes aprender a llegar a él. Te será mucho más fácil que a mí, además, recuerda que yo no tuve a nadie que me enseñara.

Kgoku: Bueno, si tú lo dices.

Esto lo dijo no muy convencido, aunque confiaban ciegamente en su amigo.

Gkirlim: Yo afortunadamente conozco la técnica del Kaioken; con ella podré aumentar las fuerzas de tu cuerpo unas 10 veces o más, aunque si logras convertirte en SSJ no será necesario que pelee. Por cierto, Vegeta; deberás hacer lo mismo con Yamcha.

Vegeta casi se cae para atrás cuando oyó esto.

Vyamcha: ¡¿Te volviste loco?! ¡Yo jamás haré eso!

Gkrilim: P-pero… V-Vegeta…

Vyamcha: ¡Pero nada! ¡Ya dije que no!

Ptenshinhan: Debes hacerlo, si no, no tendremos oportunidad de derrotar a esos demonios. ¡¿Quieres que se apoderen de la Tierra?!

Vyamcha: ¡A mí no me interesa lo que le pase a este miserable planeta!

Gkrilim: ¡Eso es mentira! Todos vimos como luchaste en contra de Cell, a mí no me engañas.

Vyamcha: ¡Cierra la boca, Krilim, Kakarotto, o quién diablos seas! ¡No permitiré que me hables de esa manera!

Krilim sabía bien cual era el punto débil de Vegeta y lo usó en su contra.

Kgoku: Bueno, entonces no volveremos a nuestros cuerpos y Yamcha será el nuevo esposo de Bulma y el padre de Trunks.

Apenas oyó esto, Vegeta se puso muy mal. No quería perder a su familia, pero, ¡¿entrenar a Yamcha?! La sola idea le daba náuseas… Sin embargo, que él ocupara su lugar y su cuerpo lo hacía sentir mucho peor; no tenía alternativa.

Vyamcha: ¡Bah! No me queda de otra. Dudo mucho que este idiota pueda llegar a convertirse en SSJ, pero haré cualquier cosa por recobrar mi cuerpo. Lo entrenaré.

Miró entonces malévolamente a Yamcha. Éste tragó saliva al escucharlo… ¿entrenar con Vegeta? Ni en sus peores pesadillas había pasado eso y algo le decía que el saiya no tendría ningún tipo de contemplaciones con él.

Ptenshinhan: Un momento. Vegeta entró dos veces a la sala ¿Cuánto tiempo te quedaste la última vez?

Vyamcha: Humm, la última vez sólo me quedé 10 meses.

Ptenshinhan: Eso quiere decir que sólo puedes estar 2 meses. Recuérdalo bien y sal a tiempo o te quedarás atrapado para siempre en esa dimensión. Yo entraré con Tenshinhan, y Dende y Gohan entrarán también.

Gkrilim: ¿Crees que sea conveniente? Ellos son sólo unos niños.

Ptenshinhan: Es necesario. Sin semillas del ermitaño, es muy importante que Gohan aprenda a usar los poderes curativos de Dende. Además, Gohan también es un saiyajin y sus poderes de pelea serán muy útiles.

Tpiccolo: Pero Dende nunca ha peleado en su vida. ¿Podrá hacerlo ahora?

Ptenshinhan: Yo lo estuve entrenando un poco. Deberá aprender, no hay alternativa.

Gkrilim: Sí, no existe otra salida. Yo creo que mientras unos entrenan en la sala, los otros deberán buscar las esferas. No podemos esperar a que todos entrenemos para eso, podría ser muy tarde. Yo tengo la esfera de 4 estrellas en mi casa. Es mejor buscarla de una vez, ya que eso nos garantizará que ellos no podrán reunirlas todas. Además, Milk debe estar muy preocupada por Gohan y por mí.

Kgoku: Es mejor que vaya yo; en su estado no es bueno alterarla. Fingiré que soy tú y así no se preocupará.

Goku sonrió al escuchar esto.

Gkrilim: Gracias, Krilim. Ésa es una buena idea.

Yvegeta: Yo debería buscar el radar del dragón en la Corporación Cápsula. Me haré pasar por Vegeta y así ella tampoco se preocupará.

Vegeta se puso muy serio al escuchar esto. Esa idea no le gustó nada.

Ptenshinhan: Tienes razón, ve enseguida.

Yvegeta: Sí.

Kgoku: Yo también me voy ya. No perdamos más tiempo.

Yamcha estaba a punto de levantar vuelo cuando Vegeta lo sujetó por un brazo y lo miró duramente.

Vyamcha: Si te aprovechas de ella, cuando recupere mi cuerpo te haré pedazos. ¿Fui claro?

Yamcha sostuvo su mirada y soltó su brazo al tiempo que le respondía:

Yvegeta: Yo nunca me aprovecharía de mi situación, y menos con ella. Puedes estar tranquilo.

Vyamcha: Eso nunca.

Yvegeta: Como quieras.

Apenas dijo esto, Yamcha alzó el vuelo y se fue rápidamente. Le había mentido a Vegeta. Por más que lo negara, deseaba más que nada en la Tierra poder estar con Bulma aunque fuera una vez más. Él la amaba con toda el alma y nunca había podido olvidarla.

Krilim también partió en busca de la esfera de cuatro estrellas. El tiempo corría y todos esperaban poder detener a tiempo los nefastos planes de La Legión del Mal.