Capítulo 4: “En busca de las esferas del dragón”

No pasó mucho tiempo desde la partida de La Legión del Mal cuando Chaoz llegó al Templo de Dios. Eestaba nervioso porque hacía algunos minutos que no podía sentir el ki de los guerreros, y a la vez sentía una gran desesperación ya que, si llegaban a morir, no podría resucitarlos, sólo a Gohan, pero, a pesar de esto, se negaba a creer en esa posibilidad.

Al llegar encontró una gran desolación, había evidencia de una gran pelea, pero no veía a los muchachos por ninguna parte. ¿Dónde podrían estar?, y peor aún, ¿en qué estado? Comenzó a llamarlos pero nadie respondió, inmediatamente pudo ver que parte del templo estaba en el suelo, así que se acercó al lugar con la esperanza de encontrar una pista que le indicara el paradero de sus amigos. Al llegar, vio con horror que varios hilos de sangre salían de debajo de los escombros. ¡No puede ser!, trató de escarbar los más deprisa posible, pero el proceso era lento, ya que era muchas las rocas que tenía que quitar.

En ese momento pudo ver que una pequeña nave descendía cerca de donde se encontraba. En ella venían Yayirobe y el maestro Karín. Ellos, al igual que Chaoz, sintieron los kis de sus amigos desaparecer y rápidamente subieron a la plataforma para ayudar en lo que fuera posible. Apenas descendieron, bajaron de la nave y corrieron al encuentro de Chaoz…

Karin: ¡Chaoz! ¿Qué pasó aquí?

Chaoz: ¡Qué bueno que llegaron! No lo sé.

Decía al tiempo que seguía escarbando de forma desesperada.

Chaoz: Krilim fue a buscar a Ten para decirle que había problemas aquí en el Templo. Él no quiso, pero yo los seguí. Estando aún lejos pude sentir una gran explosión y vine lo más deprisa posible, lo demás ya lo saben.

Yayirobe: Sí, nosotros sentimos la pelea y una gran explosión.

Chaoz: Pero… no se queden ahí, ¡ayúdenme!

Yayirobe: ¿Eh?… Sí, claro.

Yayirobe no reaccionó en el momento, ya que se había quedado absorto viendo la sangre correr debajo de las rocas, y no es que nunca la hubiera visto, pero esta vez un mal presentimiento lo embargaba.

Yayirobe: Ellos están bien… jejeje, son muy fuertes, sé que lo están.

Decía con una risa nerviosa, al tiempo que se arrodillaba al lado de Chaoz y lo ayudaba a quitar las piedras más grandes. Luego de unos segundos angustiosos, en los que no pudieron avanzar mucho en su labor, Chaoz, ya desesperado, se dispuso a hacer lo único que se le ocurría.

Chaoz: No podemos seguir así, mejor quito todos estos escombros de una vez con un rayo de energía.

Karin: Estoy de acuerdo, a este paso nunca los sacarás a tiempo, pero… ten mucho cuidado.

Chaoz asintió con la cabeza, y mientras acumulaba suficiente energía en sus manos, pensaba:

Chaoz: Por favor, que lo haga bien… Por favor.

El pulso le temblaba de los nervios, pero finalmente lanzó su poder sobre las rocas, que salieron expulsadas violentamente en todas direcciones. Cuando la estela de humo se disipó, los tres se quedaron mirando absortos ¡una mano! que sobresalía de los pocos escombros que aún quedaban. Chaoz corrió y sacó al dueño de esa mano, era Vegeta. Estaba muy lastimado, pero vivo.

Chaoz: ¡Es Vegeta! Bien, los demás deben estar cerca.

Yayirobe, que se encontraba en el extremo opuesto del de Chaoz, lanzó un grito de alegría.

Yayirobe: ¡Qué bien! ¡Encontré a Gohan, y está vivo!

No pasó mucho tiempo cuando Chaoz encontró a Dende.

Chaoz: ¡No puede ser!… ¡E-Es Dende!

Yayirobe: ¿Cómo? ¿También hirieron a Dende? Pues ojalá que no muera.

Chaoz: ¡No digas eso! ¡Claro que no se va a morir!

Karin: Tráelo, Chaoz, para poder examinarlo. Esperemos que no esté muy mal.

Pero sí lo estaba. De todos los que habían encontrado, era uno de los que estaba peor. Mientras el maestro Karin vigilaba sus signos vitales, Chaoz y Yayirobe siguieron buscando sin descanso a los demás. Goku, Krilim, Piccolo, poco a poco los fueron sacando a todos, hasta que finalmente, con vida, fueron liberados…

Muy lejos del Templo, la Legión del Mal seguía su camino. Iban deprisa y muy felices.

Daci: Este planeta es realmente hermoso.

Burk: Es verdad, y lo mejor es que será nuestro.

Nick: Oigan, ¿cómo serán esas famosas Esferas del Dragón?

Daci: Ni idea, pero igual debemos encontrarlas.

Apenas escuchó la pregunta, Loki, muy furioso, se paró en seco.

Loki: ¡MALDICIÓN!

Burk: ¿Qué sucede, hermano?

Pero Loki sólo maldecía una y otra vez mientras cerraba sus puños con fuerza.

Loki: ¡¿Cómo pudimos ser tan imbéciles? ¡¿Cómo pudimos?!

Nick: Pero… termina de decirnos qué pasa. ¡Dinos!

Loki: ¡¿Qué no se dan cuenta?! ¡No, claro que no, si ya dije que son todos unos idiotas!

Gritaba mientras les daba un pescozón a cada uno en la cabeza.

Daci: ¡AAAYYY! ¡Eso duele, tonto!

Nick: ¡¿Nos vas a decir, sí o no?!

Loki: ¿Y acaso tengo elección? ¡No! La verdad no sé cómo yo, siendo tan inteligente, puedo tener unos hermanos tan mensos, ¡si por eso es que soy el líder!… pero bueno, ahí les va una pregunta muy importante que debemos responder certeramente si queremos cumplir nuestro propósito de apoderarnos de este planeta: ¡¿Cómo rayos vamos a conseguir las fulanas esferas del dragón si eliminamos a los guerreros sin antes hacerlos confesar dónde están?!

Al oír esto, los hermanos se quedaron en silencio, muy preocupados.

Burk: ¡Demonios! ¡Tienes razón!

Nick: Sí, la verdad es que no pensamos en eso en el momento.

Hubo unos instantes de silencio, pero repentinamente a Daci se le iluminó el rostro.

Daci: Pero ahora que vencimos a los Guerreros Z ya no necesitamos las esferas, nosotros somos muy fuertes y podemos apoderarnos de esta planeta por la fuerza si queremos. Si dominamos el infierno, la Tierra será mucho más fácil. ¡Nadie podrá detenernos!

Nick: ¡Es cierto!

Loki: No, Daci no tiene la razón.

Burk: ¿Por qué no?

Loki: Miren, nosotros podremos tratar de conquistar este planeta por la fuerza, pero si algún humano reúne las esferas y pide como deseo desaparecernos, estaremos perdidos. No podemos correr ese riesgo. Para nuestra seguridad es mejor tenerlas en nuestro poder, aunque no las usemos.

Daci: Bueno, busquemos. Alguien en este miserable planeta debe saber el paradero de las esferas.

Nick: ¡Ya sé! Oigan, Vegeta se encontraba con una humana cuando lo encontré, seguramente ella sabrá todo sobre las esferas.

Burk: Bueno, pues todo es cuestión de buscarla y hacerla confesar. ¿Sabes dónde está?

Nick: P-pues no… Yo los encontré en un centro comercial, pero puedo volver y probar suerte. Después de todo, es lo mejor que tenemos.

Loki: Humm, me parece buena idea. Goku y Gohan también estaban con una mujer y yo sí sé dónde vive… bien, haremos esto: Nick, tú irás a ese centro comercial a ver si la encuentras, mientras yo volveré a la casa de esos saiyajins. Finalmente, Daci y Burk se separarán y buscarán por su cuenta. Yo seguramente podré sacarle la información a esa humana, pero es mejor prevenir. ¡No quiero más errores!

Daci: Yo propongo que probemos buscar dos días, luego de los cuales nos volveremos encontrar en este lugar nuevamente.

Burk: Me parece bien.

Nick: A mí igual.

Loki: De acuerdo, entonces vayamos. No perdamos más tiempo, a mi no me gustan los retrasos. Nos vemos en dos días.

Todos: ¡Bien!

Así, los demonios, tomando de nuevo su apariencia humana, partieron con rumbos distintos dispuestos a todo con tal de encontrar las esferas del dragón…

Mientras, en el templo ya habían reunido a todos los guerreros y a Dende, que seguían inconscientes y continuaban sangrando, aunque no tanto como al principio, ya que la sangre coagulada comenzó a cerrar las heridas.

Chaoz: Están muriendo… Maestro Karin, ¿no tiene semillas del ermitaño?

Karin: Sí, tengo semillas. Las traje conmigo cuando vinimos a ver qué sucedía, pero desgraciadamente no tengo suficientes para todos.

Chaoz: ¡¿Cómo?!… ¡No puede ser!, pero, ¿cuántas tiene?

Karin: Sólo tengo tres.

Yayirobe: ¡¿Sólo tres?!, eso es muy poco, y ahora, ¿a quién se las daremos?

Chaoz: Pero… ¡si se las damos a unos, los otros morirán!

Yayirobe: Bueno, salvemos a Dende y luego con las esferas resucitamos a los otros.

Chaoz: Eso no servirá, recuerda que ellos ya fueron resucitados, así que si mueren no podrán volver. Bueno, Gohan sí, pero es el único.

Yayirobe: Es cierto, no lo recordaba, pero… algo tenemos que hacer o todos morirán, es mejor salvar a tres a que se mueran todos.

Chaoz: ¡No seas insensible! ¿Y quién decidirá quién vive o muere, eh? ¡¿Tú?!

Yayirobe: ¡Oye! Yo no tengo la culpa, yo sólo trato de ayudar.

Chaoz: Pues vaya forma de ayudar la tuya.

Yayirobe: ¡¿Y acaso tienes una mejor idea?!

Chaoz: P-pues… N-no…

Sin perder tiempo, el maestro Karin se interpuso entre ellos para tratar de finiquitar la disputa.

Karin: Muchachos, cálmense, peleando no resolveremos nada.

Chaoz: ¡¿Cómo quiere que me calme cuando veo a mis amigos morir y no puedo hacer nada para ayudarlos?!

Karin: ¿Y quién dijo que van a morir?

Al escuchar esto, Yayirobe y Chaoz se miraron uno al otro muy confundidos, ¿habrían oído bien?

Yayirobe: Pero… usted dijo que…

Karin: Que no tenía suficientes semillas para todos.

Chaoz: ¿Y entonces?…

Karin: Miren, esto es lo que debemos hacer: una de las semillas la dividiremos en dos y cada mitad se la damos a Dende y a Gohan, que son los más jóvenes. Las otras dos las dividiremos en pedazos más pequeños y las repartimos a los demás.

Chaoz: ¿Con eso será suficiente? Ellos están muy graves y los pedazos serán muy pequeños.

Karin: Si fueran seres ordinarios no sobrevivirían, pero estoy segura de que ellos sí podrán. Además, no tenemos alternativa.

Chaoz: Es verdad… Pues entonces no perdamos más tiempo.

Rápidamente, el maestro Karin dividió las semillas mientras Chaoz y Yayirobe las repartían a los demás. Por supuesto, las heridas no cerraron ni mostraron signo alguno de recuperación, así que curaron sus heridas y cada uno fue acostado en una de las tantas habitaciones del Templo (al menos, la parte que aún permanecía en pie).

Yayirobe: ¿Dónde estará Mr. Popo? No lo he visto.

Dijo mientras, ayudado por Chaoz, acostó a Piccolo en una de las camas.

Chaoz: No lo sé, no le he visto, espero que esté bien.

Yayirobe: Seguramente lo está, si no, ya lo habríamos encontrado.

Chaoz: Es cierto.

Cuando salieron afuera se encontraron con el maestro Karin, que los esperaba.

Karin: ¿Ya todos están reposando?

Chaoz: Sí, pero maestro, yo no veo que hayan mejorado nada.

Karin: Eso es natural, recuerda que sólo consumieron un pedazo de semilla muy pequeño. Su recuperación será muy lenta.

Pero Chaoz no estaba muy seguro de ello.

Chaoz: Eso espero… (Pensando: Ten, no te mueras, por favor)

Yayirobe: Yo sigo preguntándome quiénes serán estos nuevos enemigos. Deben ser muy fuertes si lograron derrotar a todos los guerreros juntos, ¿no cree, maestro Karin? Digo, ni siquiera Cell pudo hacer eso.

Karin: Es verdad, eso me preocupa, y no tenemos idea de qué quieren o harán. Chaoz, ¿sabes algo más que no nos hayas dicho?

Pero Chaoz no respondió, estaba sumido en su tristeza y no pudo escucharlos.

Yayirobe: ¡Chaoz! ¡Responde!

Dijo al tiempo que le dio un empujón para que reaccionara.

Chaoz: ¿Qué?… Ah, n-no, ya les dije todo lo que sé.

El maestro Karin, al ver tal preocupación en Chaoz, se acercó a él y colocó una mano (no, quiero decir garra) en su hombro y le dijo, tratando de darle ánimo:

Karin: No te preocupes, ellos van a estar bien.

Chaoz lo miró agradecido.

Chaoz: Sí…

Dos días después…

Ya había pasado el plazo de dos días estipulado por la Legión del Mal para tratar de conseguir las esferas, y en el sitio pactado estaban reunidos Loki, Daci y Burk. Nick aún no había llegado al lugar.

Burk: Pues yo no conseguí nada. Busqué sin descanso y ni rastro de las esferas.

Daci: Sí, a mí me pasó igual. Pregunté, amenacé, y bueno, jejeje, no pude evitar matar algunos humanos, pero nadie me supo decir nada. Es más, todos creen que las esferas son un mito, que no son reales.

Burk: Es verdad, a mí me pasó lo mismo. ¿No será que esos imbéciles de Freezer y Cell nos engañaron y nos hicieron venir a este planeta con la esperanza de que nos derrotaran?

Daci: Bueno, eso lo sabíamos desde el principio, pero aún así pensé que lo de las esferas era real…

En ese momento Daci volteó a mirar a su hermano Loki, que molesto y aburrido, estaba sentado en una roca.

Daci: Y tú, hermano, no nos has dicho qué descubriste.

Loki: Nada, ¡rayos! Cuando llegué, esa humana ya no estaba en la casa. La esperé estos dos días y no dio señales de vida.

Burk: ¡Vaya!, sí que hemos tenido mala suerte, ojalá que a Nick le haya ido mejor que a nosotros.

Loki: Pero, ¿dónde se habrá metido?, humm, ya me estoy preocupando.

Daci: Seguramente está bien.

Burk: ¡Vean! ¡Ahí viene!

En efecto, a los lejos Nick venía volando velozmente, hasta que finalmente se posó en el suelo y corriendo se unió a sus hermanos.

Loki: ¡Hasta que llegaste! ¿Por qué tardaste tanto?

Nick: Bueno, es que algo imprevisto pasó mientras me dirigía hacia acá.

Burk: ¿Pudiste encontrar a la mujer?

Nick: No, ella no se apareció en el centro comercial.

Daci: ¡Maldición!, y ahora, ¿qué vamos a hacer?

Burk: Seguir preguntando, supongo.

Todos los demonios se apesadumbraron, todos menos Nick, que mostraba una enorme sonrisa en su rostro. Pero Loki se dio cuenta de inmediato.

Loki: Hay algo que no nos has dicho. ¿Verdad, Nick?

El demonio movió su cabeza con un gesto afirmativo.

Loki: Pues dilo de una vez.

Nick: Primero debo enseñarles algo.

Abrió una bolsa de cuero que tenía colgada en sus pantalones y sacó una pequeña esfera de color naranja que tenía tres estrellas en su interior, Ésta brillaba, y su brillo cegó unos momentos a los demonios que, asombrados, supieron al instante lo que era.

Burk: É-Esa… es… una… de…

Nick: Así es, es una esfera del dragón. ¡Mírenla! ¿No es hermosa?

Daci: Sí que lo es.

Dijo asombrado Daci mientras la tomaba en sus manos.

Loki: Cuéntanos cómo la conseguiste.

Daci: Bueno, la verdad no estoy seguro… Les voy a contar lo que pasó…

Así, Nick comenzó a relatar cómo pudo encontrar la esfera:

“Después de esperar el tiempo pactado a la mujer, que no se apareció en ningún momento, me fui sumamente molesto, esperando que ustedes hubiesen tenido mejor suerte…”

Burk: Jajajaja, justo lo que yo estaba pensando…

Daci: Ssshhh, déjalo continuar.

Burk: ¡Ups!, jejeje, lo siento.

Loki: ¡SILENCIO! Sigue, hermano.

Luego que Nick miró duramente a sus hermanos, decidió continuar, esperando no tener nuevas interrupciones…

“…Como les estaba diciendo, me dirigía hacia acá cuando de repente un sentimiento muy extraño hizo que me detuviera… no sé cómo explicarlo, fue como si una fuerza suave, pero a la vez insistente, me llamara. Comencé entonces a sentir una voz en mi cabeza que me decía que fuera en esa dirección… yo traté de ignorarla, pero no pude, y finalmente, lleno de curiosidad, fui hacia allá… y a medida que avanzaba, esa fuerza, suave al principio, comenzó a sentirse más poderosa, me atraía como un imán… Volé largo tiempo y finalmente llegué a una pequeña aldea. Como tenía mucha hambre, tomé mi forma humana y entré a una posada a comer algo. Al entrar, me senté en una mesa apartado de los otros humanos, por cierto, ¡qué escandalosos pueden ser!, jajajaja…”

Pero ninguno se movió siquiera, estaban absortos oyendo el relato, así que el demonio, fastidiado por esto, continuó…

“…Ustedes no entienden un chiste, pero bueno, sigo: Una muchacha muy bonita vino a tomar mi pedido, pero yo me quedé petrificado apenas la vi. Al principio pensé que era por la mujer, no sé, tal vez me… ¿atraía?, pero luego me di cuenta de que no era la muchacha, sino la cadena que tenía puesta en ese momento, ¡ella tenía la esfera colgada del cuello! Al verla, esa extraña sensación me hizo mirarla sin parar, como si estuviera hipnotizado. Ella se dio cuenta de esto y preguntó:

“¿Verdad que es hermosa?, es una esfera del dragón”

“¿En serio? Sí, es muy bonita”

Pero el posadero, que había oído nuestra conversación, comenzó a reír a carcajadas.

“Jajajajajajaja, no le haga caso, señor, esa muchacha está loca. Figúrese, decir que ésa es una esfera del dragón cuando todos sabemos que son sólo supercherías de viejas, jajaja”

“Jejejeje, sí, tiene razón, qué locura”

“Yo supe inmediatamente que ésa era una de las esferas. La joven, al ver cómo nos reíamos de ella, se sintió muy mal y se fue llorando. Yo, desesperado de que escapara y no la pudiera encontrar nuevamente, fui tras ella… Y la encontré, jajaja, la tonta pensó que yo quería consolarla. Cuando se dio cuenta de que lo que quería era la esfera, opuso resistencia, así que, temiendo que gritara y los demás la oyeran, la maté y huí del lugar… Lo demás ya lo saben ustedes”.

Loki: Ya veo, o sea, que tú puedes sentir dónde están las esferas.

Nick: Pues eso creo, sí.

Daci: Y ahora, ¿puedes sentir algo?

Nick: Humm, a ver, me voy a concentrar.

Nick cerró sus ojos unos minutos, mientras los demás, expectantes, guardaron absoluto silencio.

Nick: Bueno, la sensación es muy débil, pero puedo sentir algo al norte de nuestra posición actual.

Loki: ¡Increíble! ¿Quién diría que eres un rastreador de esferas ambulante?

Burk: Ahora ya no tendremos ningún inconveniente para apoderarnos de este planeta.

Daci: Jajajaja, es cierto.

Los demonios se pusieron a reír y a bailar de la alegría mientras cada uno de ellos le daba un beso a su hermano Nick en la cabeza.

Ya sin obstáculos, La Legión del Mal partió en busca de las esferas restantes.