Capítulo 3: “¿GOKU?”

Chichi se acerca a la cama.

“Estamos en casa de Bulma. ¿No lo recuerdas, Goku?” –le preguntó tocándole el brazo.

Goku la rechaza, lanzándola con violencia contra la pared. Ella rebota en ésta y cae al piso. Todos quedan helados. Ella voltea a verlo incrédula.

“¡GOKU!” –le llama sin salir de su asombro. Goku, SU Goku nunca le había ni siquiera levantado la voz desde que lo conocía. Siempre era alegre y aunque le gritaba, él siempre le daba una sonrisa, aún cuando ella estuviese exagerando. ¿Por qué ahora, sin razón, la golpeaba?

El mal presentimiento de Chichi se estaba cumpliendo.

“¿Por qué demonios me llamas así, hembra?” –dijo con la mirada como un témpano.

Ella abre la boca sin dar crédito a lo que decía y CÓMO lo decía.

“Papá, ¿por qué golpeaste a mi mamá?” –le preguntó Goten, acercándose confundido y abrazando su pierna.

“Humanos fastidiosos” –dice para sí.

Dicho esto, le da un terrible golpe en la cara que lo lanza lejos, agujereando la pared hasta donde Bulma y Vegeta se encontraban.

Vegeta y Bulma se levantan sorprendidos y el primero cubre a su esposa para protegerla de la nube de polvo.

Goten, que había quedado incrustado en el piso, se levanta lentamente y acaricia su mejilla lastimada. Al borde de las lágrimas, voltea a ver a su padre.

“¿Qué te sucede, papá? ¿Estás molesto porque te golpeaste por mi culpa?” –le dijo dando un paso hacia su padre con lágrimas saliendo de sus ojos. No podía creer que su padre le hiciese eso. Tal vez estaba molesto. ¿Qué podía haber hecho para que reaccionase así?

Éste sólo le sonríe maligna y fríamente mientras estira su mano haciendo que un resplandor azul aparezca en ella. Ninguno de los presentes alcanza a asimilar la situación.

“No se de qué hablas, niño” –le dice como si no entendiera o no le interesase. Así era. Le lanza la energía sin importarle nada.

El niño, en estado de shock, no atina a moverse, sólo observa con los ojos muy abiertos a su padre y una luz que se acerca.

“¡GOTEN!” –Trunks alcanza a reaccionar y se lanza sobre su amigo, protegiéndolo y casi recibiendo él mismo el impacto.

“¡Papá! ¿Qué haces?” –le pregunta Gohan, aprisionándolo por la espalda. Goku, desesperado, trata de liberarse.

“¡Suéltame!” –le exige repetidas veces, forcejeando con el joven.

Gohan, en medio de la confusión, sólo tiene un pensamiento claro: algo malo pasa.

“¿Así que no quieres soltarme?” –gruñó.

Goku pone sus manos hacia abajo.

“¿Eh?” –articula Gohan sin entender.

Cuando Gohan menos se lo espera, su padre lanza dos columnas de energía hacia el piso y con el impulso salen volando hacia arriba, con su cuerpo atravesando los diferentes niveles de la Corporación hasta el techo. En el trayecto, suelta a su presa, que emprende el vuelo en el firmamento ya nocturno de la Capital del oeste, quedando suspendido sobre la Corporación.

Todos los demás que estaban dentro del edificio se acercan desconcertados al agujero en el techo para ver qué sucedía con padre e hijo.

“¿Qué está pasando aquí?” –exclama Ten-Shin-Han.

“Algo le pasa a Goku” –dijo Picoro.

Con la nube de polvo ya disipada, Bulma y Vegeta se asoman por el agujero en la pared.

“¿Qué fue eso?” –preguntó Bulma–. “Voy a tener que contratar trabajadores de planta para que arreglen las paredes” –dijo pensando que se trataba de uno de tantos ‘se me pasó la mano’ de alguno de sus poderosos amigos.

“Es Goku, se volvió loco”.

“¡¿Qué?!” –exclamaron al mismo tiempo Bulma y Vegeta.

“¿Qué sucedió exactamente?” –preguntó Bulma de nuevo.

“Goku atacó a Chichi y luego a Goten” –explica Yamcha.

“¡No es cierto!” –interrumpe Chichi.

Los presentes voltean a verla y pierden el hilo de lo que sucede fuera de la corporación.

“¡Ése no puede ser Goku!” –dijo poniéndose de pie con la cabeza baja.

Ella había compartido situaciones terribles, dolor, momentos felices y años de paz junto con él y definitivamente ése no era Goku, no SU Goku.

“¿Cómo que no es él, Chichi?” –pregunta el maestro.

“No sé qué suceda… pero ése, ése definitivamente no es el Goku que conocemos” –dijo en un tono escalofriantemente tranquilo.

Sobre la corporación…

“¡PAPÁ! ¿Qué demonios te sucede? ¿Por qué hiciste eso?” –le reclama Gohan a Goku.

Éste se muestra confundido.

“Todos en este lugar están locos” –exclama antes de atacarlo.

Gohan logra reaccionar y esquiva sorprendido el golpe.

“¿Por qué me atacas?” –le grita.

Él no contesta, sólo lo ataca con más fiereza. Su hijo no comprende nada, y trata de esquivar sus golpes.

“¿Qué esperas para atacarme? ¿O tienes miedo?” –le reta Goku.

*¡¿qué demonios le sucede?! debo detenerlo, está actuando muy extraño. puede ser peligroso* –pensó. Él nunca lo había escuchado así a él, a su padre, que siempre tuvo el honor de un guerrero y, aunque le gustara hacerlo, nunca buscó una pelea innecesaria.

El muchacho aumenta su Ki, un aura blanca lo cubre mientras esquiva los golpes. Su atacante se aparta y sonríe con satisfacción.

“Al fin vas a dejar de huir, chico…”.

“Perdóname, papá…” –dice casi para sí. No era fácil atacar al ser que más quieres y respetas en el mundo.

Reúne sus fuerzas y le lanza un golpe, tratando de no mirar su objetivo. Éste, por su parte, no se esperaba que aquel humano débil lograra atacarle con esa velocidad y no logra esquivarlo. Se estrella contra la calle y así queda.

El joven ve a su padre boca abajo, incrustado en el pavimento. Siente su Ki, era muy pequeño… Tal vez no había calculado su fuerza, pensó angustiado. Había olvidado que su padre estaba confundido, lo trató como a un enemigo a él, a su padre…

El ki de su padre comenzó a descender rápidamente. Eso quería decir…

“¡NO!” –gritó, con el miedo creciendo en sí–. “¿Qué hice?” –se dijo angustiado.

Vuela hacia su lastimado padre.

En la Corporación, todos terminaban de contarle a Bulma y Vegeta los acontecimientos. Todos los que controlaban su Ki, de pronto sintieron el de su amigo disminuir de manera violenta.

“¿Qué pasa?” –pregunta Bulma al ver que sus amigos voltean en una misma dirección todos preocupados.

“El Ki de Goku…” –responde Krilin–. “Está disminuyendo… Él va a…”. –Sin dudarlo, sale volando para ir en busca de su amigo.

Los demás que pueden lo siguen. Goten no alcanza a reaccionar bien lo que sucede y Trunks se queda con él.

“Kakaroto…” –susurra Vegeta antes de salir volando en dirección al Ki de su eterno enemigo.

Quedan preocupadas Bulma, Videl y Chichi.

“¡PAPÁ!” –exclama Gohan al ver la condición de su padre. Lo voltea boca arriba y ve su pésimo estado.

“Perdóname, por favor…” –susurra rogándole a Dios que estuviese bien. Un momento… ¿Dios? ¡Dende! Claro, ¿qué estaba pensando? No era momento para autocompadecerse. Debía darse prisa.

*iré por dende para que lo cure* –pensó, pues con las heridas que tenia, no era conveniente trasladarlo.

Ya iba elevándose de espaldas a su padre para ir por la ayuda cuando éste despierta y lo mira siniestro.

“¡Estúpido!” –le grita.

El joven voltea sorprendido, pero antes que reaccionara recibe un golpe en la nuca que lo deja fuera de combate.

“Qué tonto… A pesar de su poder, no es un gran rival” –dijo casi con desprecio al ver el cuerpo del muchacho.

Siente varios Ki acercarse.

*así que vienen más insectos…*.

Se queda parado junto al poste de luz que iluminaba a su hijo. El primero en llegar es Krilin. Aterriza a unos metros, se asusta al ver a Gohan inconsciente y va hacia él. Por suerte, sólo estaba desmayado.

“Goku, ¿qué sucedió? Todos sentimos cambios muy repentinos en sus Ki” –le pregunta a su amigo que estaba de espaldas a él y con la oscuridad envolviéndolo.

Él no contesta y voltea sobre su hombro. La oscuridad no le deja ver a Krilin bien su rostro, sólo la silueta de una sonrisa torcida le indica a Krilin que lo escuchó.

“¿Por qué insisten en llamarme así?” –le pregunta fríamente.

“Estás muy extraño, Goku” –dijo notando un extraño tono en sus palabras–. “¿Qué te pasa?”.

“Ya van dos veces que me preguntan eso unas sabandijas el día de hoy. No me sucede nada, y por si quieres saberlo, el tonto de tu amigo fue muy fácil de derrotar” –dijo dando un paso hacia su oyente. La luz artificial del poste deja ver a Goku con su usual traje hecho jiras con las recientes luchas, su cabello alborotado, pero una expresión fiera había sustituido su eterna sonrisa y alegría.

Por alguna razón, esa vista lo dejó helado de miedo.

“No vale la pena malgastar mi energía con una basura, pero tengo deseos de divertirme”.

Golpea a su amigo, sin tener éste oportunidad de defenderse. Atraviesa un aparador de cristal y su cuerpo se llena de pequeñas heridas.

Los demás también llegan, excepto Vegeta que observa a distancia, en la oscuridad, la situación. Ven a Gohan y luego a Krilin, sangrante, levantarse.

“Qué bien. Más debiluchos, más entretenimiento… Aunque no tiene caso matar seres tan insignificantes”.

Todos se asombran. ¿Ése era su amigo de tantos años?

Se lanza a atacarlos sin más ni más. Ellos, tratando de salvar la ciudad, se elevan en el aire. Él los sigue. Ellos, contestando a duras penas sus golpes, lo atacan en grupo. Uno por uno quedan fuera de combate y bastante heridos en el suelo, o incrustados en edificios.

“Como lo suponía… En este lugar no hay ningún oponente que valga la pena”.

Extiende su brazo hacia arriba y comienza a concentrar una gran cantidad de energía en su palma, y estaba a punto de lanzarla cuando una mano toma su brazo.

“¿En qué estás pensando, Kakaroto?”.

Él voltea a verlo y abre los ojos como plato. Con la azul luz de su ataque logra distinguir las facciones de quien lo detiene, las analiza con cuidado, tratando de recordar. Le era tan familiar, era como un vago recuerdo. Logra recordarlo. Hace desaparecer la energía, baja el brazo y se inclina ante él con la cabeza baja.

“[Príncipe Vegeta… no lo había reconocido]” –se disculpa, ¡en lenguaje Sayajin!

*¡¡¡¡¡¡QUÉ!!!!!! él hablo en lenguaje sayajin… caí en la dimensión desconocida… esto no me huele bien, y creo saber qué sucede… mejor le sigo la corrinete*

“[¿Qué pensabas hacer, Kakaroto?]”.

“[Cumplir con mi misión, señor]”.

*¡¡me llamó señor!!* –piensa aún más extrañado.

“[Sólo iba a terminar con esos insectos]” –dijo señalando hacia la capital del oeste–. “[Si me permite, debo terminar…]”.

Forma de nuevo su ataque y lo lanza contra la ciudad.

“¡No!”.

Vegeta se lanza a detener el ataque.

Notas de la Autora: No me vean así, ya era hora de que Goku mostrara su lado malo, ¿no? Piensan que esto es lo peor de la historia… ¡Pues noooo! aún le falta. Jajaja. Ñaca ñaca. Aunque debo confesar que esperaba hacerlo más dramático, pero lo mío son los hechos y no más, aunque les tengo preparado algo para los siguientes capítulos que… uuy… mejor corran por unos Kleenex.