Capítulo 3: “El plan se lleva a cabo”

En el Templo de Dios

Piccolo estaba entrenando con Dende, ya que quería que aprendiera a defenderse por sí mismo.

Piccolo: ¡Vamos, Dende! Puedes hacerlo mejor.

Dende: Pero señor Piccolo, estoy muy cansado.

Piccolo: Eso no me importa, el Dios de la Tierra no puede estar en tan pésimas condiciones físicas, y otra cosa: ¿cuántas veces debo decirte que no me llames señor Piccolo? Tú eres un Dios, estás por arriba de todos nosotros, debes hacer que todos te respeten, no al contrario, así que ¡seguiremos entrenando hasta que yo diga!

Piccolo le lanzó un golpe a Dende, que éste apenas pudo esquivar. Inmediatamente estiró ambos brazos. Mientras Dende trataba de esquivar uno, no se dio cuenta que el otro se aproximaba hasta que fue demasiado tarde; éste le pegó en el estómago, lanzándolo muy lejos. Al ver esto, Piccolo no pudo evitar decepcionarse, ya que habían estado entrenando muy duro y Dende apenas había mejorado. Sabía que estaba mal caer en las comparaciones, pero no pudo evitar pensar que con Gohan le había ido mucho mejor. Había momentos en que pensaba darse por vencido, pero sabía que Dende tenía un gran potencial, si tan sólo confiara más en sí mismo. Por otra parte, Dende sabía que Piccolo esperaba mucho más, y al no estar a la altura de lo que se esperaba de él, se sentía muy mal.

Piccolo: No estás dando lo mejor de ti, sólo te defiendes y no atacas. Si sigues con esa actitud tan pasiva, nunca mejorarás.

Dende: ¡Ya lo sé! Además, no entiendo porqué debo aprender todas estas cosas. Siempre estaré a salvo teniéndote a mi lado.

Piccolo: Ése no es el punto. ¿Qué pasaría si un día no pudiera estar a tu lado para ayudarte? Así como mi deber es defenderte, tu deber es proteger las Esferas del Dragón, es tu responsabilidad. ¿Cómo lo harías si no tienes la fuerza y preparación suficientes?

Dende se sintió muy mal con estas palabras, ya que hasta ese momento no se había dado cuenta de la gran responsabilidad que tenía. Sólo se había comportado como un niño malcriado. Piccolo se percató de esto y trató de calmarse un poco, así que se acercó hasta él y colocó una mano sobre su cabeza.

Piccolo: Sé que a veces soy muy duro contigo, pero es por tu bien y el bien de toda la Tierra. Si yo algún día llegara a fallar, sólo quedarás tú para defender a las Esferas, y por ningún motivo puedes permitir que lleguen a caer en malas manos, ¿entiendes?

Dende: Tiene razón señ… Piccolo, de ahora en adelante pondré todo de mi parte para aprender. Ya verás que llegaré a ser un gran guerrero como usted… quiero decir, como tú.

Piccolo se alegró mucho al oír esto. Al fin había logrado hacer entrar en razón a Dende. Tal vez ahora sí lograría hacer explotar todo su potencial escondido.

Piccolo: ¡Muy bien! Ya verás que llegarás a ser el guerrero namekuseijin más fuerte.

Ya estaban listos para comenzar de nuevo el entrenamiento, cuando ambos se percataron que una serie de Kis conocidos se acercaban al Templo.

Piccolo: Qué extraño, todos los muchachos vienen en esta dirección.

Dende: Es cierto. ¿Pasará algo?

Piccolo: No lo sé, tendremos que esperar hasta que lleguen para saberlo.

Esperaron unos minutos, luego de los cuales vieron llegar a Vegeta seguido muy de cerca por Yamcha y Krilim. Al descender sobre la plataforma, Vegeta corrió al encuentro de Piccolo y Dende.

Vegeta: ¡Bien! Ya estoy aquí. ¿Qué es lo que pasa?

Piccolo y Dende se miraron el uno al otro sin entender de qué estaba hablando.

Piccolo: ¿A qué te refieres?

Vegeta: No tengo tiempo para bromas, Piccolo, así que dime de una vez para qué me mandaste llamar.

Piccolo: ¡¿Que yo qué?! Debes estar enfermo, yo no te mandé a llamar.

Vegeta: ¿Cómo que no? Pero si Kakarotto me dijo que había problemas aquí, que viniera de inmediato… ¡Ese Kakarotto! Seguro me jugó una broma, pero ya verá cuando lo vea, le haré saber que ¡CON EL GRAN VEGETA NO SE JUEGA!

Apenas terminó de decir esto, Krilim y Yamcha llegaron al encuentro de sus amigos.

Krilim: Ya estamos aquí, Piccolo. ¿Qué era tan urgente que no nos lo pudiste decir en la ciudad?

Yamcha: Sí. ¿Cuál es el problema?

Piccolo: ¡¿Es que acaso todos se volvieron locos?! ¡Yo no he llamado a nadie!

Yamcha y Krilim estaban asombrados, ¿qué significaba todo esto?

Krilim: ¿Qué broma de mal gusto es ésta, Piccolo? Te acabamos de ver en la ciudad y nos dijiste que el Templo de Dios estaba en peligro y qué debíamos venir de inmediato.

Yamcha: Es cierto, no te hagas el ignorante ahora.

Piccolo: Definitivamente todos perdieron la razón.

Dende: Piccolo tiene razón, ha estado conmigo todo el día y no ha dejado el Templo en ningún momento.

Yamcha: Eso es imposible, Krilim y yo lo vimos hace poco.

Dende: ¡Yo no miento!

Krilim: ¡Vean! Están llegando Goku y Gohan, tal vez ellos puedan aclarar todo esto.

Vegeta: ¡Ya verás, Kakarotto, lo que te espera por engañarme de esta manera!

Yamcha, Krilim y Piccolo: ¡Espera, Vegeta!

Apenas Goku y Gohan aterrizaron, Vegeta se lanzó a toda velocidad a su encuentro. Al llegar hasta donde estaban, le dio un puñetazo a Goku en el rostro, tirándolo al piso. Muy adolorido y con una mano en su rostro, Goku se levantó del suelo y confrontó a Vegeta. Mientras esto pasaba, todos los demás corrieron al encuentro de Goku, Gohan y Vegeta.

Goku: ¡Oye, Vegeta! ¿Por qué me golpeas?

Vegeta: Eso es por haberme engañado, Kakarotto.

Goku: ¡¿De qué rayos estás hablando?!

Vegeta: No te hagas el tonto, tú sabes muy bien que fuiste a buscarme al centro comercial para decirme que había problemas aquí en el Templo y ¡ERA MENTIRA!

Gohan: ¡Estás mintiendo, Vegeta! Mi papá estuvo entrenando conmigo todo el día, él no fue a buscarte.

Vegeta: Si es así, entonces ¿qué están haciendo ustedes aquí?

Goku: Yamcha fue a buscarnos para decirnos que debíamos venir para acá.

Al decir esto, todos voltearon a ver a Yamcha con rostros acusadores. Él, al ver esto, se puso muy nervioso.

Yamcha: ¡Eso no es cierto! Yo no estuve hoy en casa de Goku.

Gohan: ¿Cómo que no? Mi mamá, mi papá y yo te vimos hace poco allá.

Krilim: ¡Eso no puede ser verdad! Yo estuve con Yamcha todo el tiempo, y jamás fue para su casa.

Yamcha: ¡Ufs! Gracias por defenderme, Krilim. ¡Estuvo cerca!

Goku: Pero nosotros te vimos… ¡Demonios! Ya sabía que algo raro estaba pasando.

Mientras ellos discutían, no se dieron cuenta que otra persona había llegado al Templo.

?????: ¡Hola, amigos! ¿Por qué discuten?

Todos voltearon en esa dirección y se sorprendieron al reconocerlo.

Todos: ¡TENSHINHAN!

Tenshinhan: Sí, soy yo, pero ¿por qué se sorprenden tanto de verme? ¿Acaso no me mandaron llamar?

Piccolo: ¡¿Otro más?!

Vegeta: Déjame adivinar. Te dijeron que el Templo de Dios estaba en peligro y que debías venir lo más pronto posible. La pregunta es ¿quién te lo dijo?

Tenshinhan: Tienes razón, Vegeta, aunque yo no veo ningún peligro aquí. Pero el que me lo dijo fue Krilim.

Krilim: ¡Oigan! ¡A mí no me metan en esto! Yamcha sabe muy bien que yo no pude haber sido.

Tenshinhan: ¿Insinúas que estoy mintiendo?

Krilim: Eso no lo sé, pero de lo que sí estoy seguro es de que yo no te busqué.

Tenshinhan: ¡Claro que sí!

Todos se pusieron furiosos y comenzaron a discutir culpándose unos a otros, y se quedaron así unos minutos hasta que Piccolo no aguantó más.

Piccolo: ¡CÁLLENSE TODOS!

Cuando oyeron a Piccolo, se quedaron inmediatamente en silencio.

Piccolo: Así esta mejor. Ahora despacio y con calma, cada uno nos contará quién lo buscó y para qué.

Cada uno procedió a contar su versión de la historia. Cuando todos terminaron, se quedaron en silencio. Lo que habían dicho no tenía sentido.

Piccolo: Esto es muy extraño, lo que dicen no puede ser verdad, ya que Yamcha, Krilim, Goku y yo tenemos un testigo que comprueba que nosotros no buscamos a los demás.

Vegeta: Es cierto, pero eso no significa que estemos mintiendo. Alguien o algo nos hizo venir hasta el Templo.

Tenshinhan: La pregunta es ¿quién?, y ¿para qué?

Krilim: Seguramente no con buenas intenciones.

Goku: Esto debe ser una trampa, debemos estar alerta.

Gohan: Mi papá tiene razón. Quien nos halla hecho venir hasta aquí, lo hizo por algún motivo.

Dende: Y definitivamente no fue porque el Templo estuviera en peligro.

?????: En eso te equivocas, enano.

Yamcha: ¿Quién dijo eso?

?????: Fui yo.

Todos se pusieron en guardia, pero cuando miraron en la dirección de donde provenía esa voz. sólo vieron a cuatro seres ordinarios.

Piccolo: ¿Quiénes son ustedes? ¿Y cómo pudieron llegar hasta aquí?

?????: La verdad es que nosotros podemos ser quienes queramos. ¿Verdad, hermanos?

?????2: Sí. ¿Por qué no se los demostramos?

?????3 y ?????4: ¡Muy bien!

Al decir esto, todos tomaron formas conocidas para los ahora muy sorprendidos Guerreros Z. Ante sus ojos los cuatro se convirtieron en Goku, Piccolo, Krilim y Yamcha.

Lyamcha: ¿Así está mejor?

Tenshinhan: ¡¿Qué demonios significa esto?!

Dkrilim: Creo que los sorprendimos mucho, hermano.

Piccolo: Conque fueron ustedes los que nos engañaron.

Lyamcha: Sí, y fue tan fácil hacerlo. No cabe duda de que son unos tontos.

Vegeta: ¡¿Cómo te atreves a insultarme de esta manera?! Eso no se los voy a permitir, ya verán como en tan sólo unos instantes los acabaré con mis propias manos.

Vegeta estaba a punto de atacarlos, cuando Goku lo detuvo.

Goku: ¡Espera, Vegeta! Primero necesitamos algunas respuestas.

Vegeta: ¡A mí no me interesa lo que puedan decirnos! ¡Sólo quiero acabar con sus miserables vidas!

Lyamcha: ¿Estás seguro que no te interesa saber porqué estamos aquí?

Dkrilim: Si nos matas ahora, no sabrás para qué los hicimos venir hasta acá.

La verdad es que Vegeta sí quería saber quiénes eran esos seres tan extraños, y lo más importante, ¿qué querían? De todas formas, ya habría tiempo para acabar con ellos después.

Vegeta: De acuerdo, dejaré que se expliquen primero, así que ¡HABLEN! ¿Quiénes son?

Bpiccolo: Creo que nuestra explicación será más satisfactoria si tomamos nuestra forma real.

Ngoku: Tienes razón, convirtámonos.

De esta forma los demonios retomaron su forma real. Al ver su aspecto tan desagradable, los Guerreros Z sintieron una gran repugnancia.

Gohan: ¡Son unos demonios!

Goku: No puede ser. Si lo fueran, deberían estar en el infierno, no aquí.

Loki: La verdad es que sí somos demonios. Mi nombre en Loki, y ellos son mis hermanos Burk, Daci y Nick. Juntos formamos La Legión del Mal. Nosotros dominamos todo el infierno, es por eso que podemos salir de él cuando queramos.

Vegeta: ¡Vaya! Así que son La Legión del Mal. ese nombre es casi tan ridículo como el de ustedes.

Nick: No te reirás tanto cuando sepas a qué vinimos.

Piccolo: Creo que todos queremos saberlo. ¿O no fue por eso que nos reunieron aquí?

Loki: En parte. Verán, unos viejos amigos de ustedes, que por cierto mandaron al infierno, nos contaron de unas esferas que se encuentran en la Tierra y que son capaces de cumplir cualquier deseo que se quiera.

Burk: Sí, Cell y Freezer nos contaron de las Esferas del Dragón.

Krilim: ¡¿Cell y Freezer?!

Piccolo: ¡Vaya! Ni muertos esos dos dejan de molestar.

Daci: Lo importante de todo esto es que nosotros queremos reunir esas esferas para cumplir nuestro gran deseo.

Tenshinhan: ¿Y qué deseo es ése?

Loki: Queremos ser ¡LOS AMOS DE TODO EL UNIVERSO!

Dende: ¡Pero qué tontos son! Las esferas no pueden cumplir ese deseo. ¿Que no saben que su poder es limitado? Ese deseo va más allá de sus capacidades.

Cuando los demonios oyeron eso se pusieron muy serios, no esperaban una noticia así.

Burk: ¡Eso es mentira! Sólo tratas de engañarnos para que no tratemos de reunirlas.

Dende: ¡Por supuesto que no! Lo sé porque yo las creé, así que desde ahora les digo que perderán su tiempo.

Los cuatro demonios de quedaron en silencio mirándose unos a otros, no sabían que hacer, sus planes se habían venido abajo, pero en ese instante el rostro de Loki se iluminó. Tenía otro plan.

Loki: ¡Muy bien! Reunión, ¡AHORA!

Los cuatro hermanos se apartaron del grupo para poder discutir el asunto sin que los Guerreros pudieran oírlos, y para tener la seguridad de que Piccolo y Dende no oyeran la conversación, hablaron entre ellos telepáticamente.

Yamcha: Y ahora, ¿qué harán?

Tenshinhan: No lo sé, pero no será nada bueno.

Vegeta: ¡Esto es una pérdida de tiempo! ¿Para qué rayos nos hicieron venir?

Piccolo: Estoy seguro de que hay algo más detrás de todo esto. Ellos no nos contarían su plan si no estuvieran seguros de que no se los impediríamos.

Goku: Tienes razón, Piccolo. Esto es muy raro.

Krilim: Será mejor que no nos descuidemos con esos sujetos.

En ese momento la reunión de los demonios terminó, y todos ellos se acercaron a los demás para informarles de su nueva idea.

Loki: Hemos tomado una decisión.

Goku: ¿Qué decisión?

Nick: Pues, ya que no podemos ser los amos del universo, al menos lo seremos de la Tierra.

Burk: ¡Claro! La Tierra es un lugar hermoso, queremos quedarnos aquí.

Daci: Y no se les ocurra decir que las esferas no pueden cumplir ese deseo.

Gohan: ¿Y cómo piensa hacer eso? Saben que se los impediremos.

Loki: Por supuesto que ya sabemos que primero tenemos que deshacernos de ustedes para que no puedan impedir nuestros planes.

Nick: Por eso los hicimos venir, para quitarlos del camino.

Al decir esto, los cuatro demonios se pusieron en posición de ataque. Los Guerreros Z ni siquiera se movieron de sus lugares, sólo pensaron que era ridículo lo que intentaban hacer. Aunque La Legión del Mal peleara con todas sus fuerzas, no podrían derrotarlos a todos juntos. ¿Podrían ser tan tontos para no darse cuenta de eso?

Goku: ¿Deben estar bromeando? Ustedes jamás podrían vencernos.

Loki: Sabemos que si peleamos directamente con ustedes, no podremos derrotarlos.

Piccolo: ¿Entonces?

Daci: Recurriremos a otra táctica.

Vegeta: ¿Otra táctica? ¡Vamos! Ustedes saben que no podrán derrotarnos.

Burk: Yo no estaría tan seguro.

Repentinamente, algo en la mirada de esos extraños seres puso en alerta a los demás. Sin entender el motivo, ya no estaban tan seguros de poder vencer tan fácilmente a los demonios, fue como si hubieran tenido un mal presentimiento, así que todos se pusieron en guardia mientras Piccolo se acercaba a Dende.

Piccolo: Dende, será mejor que entres al Templo, la situación aquí puede ponerse muy peligrosa.

Loki pudo oír lo que Piccolo le dijo a Dende. Al hacerlo, una sonrisa se asomó en su rostro.

Loki: Eso no será necesario, la pelea no durará mucho tiempo. ¿Listos, hermanos?

Daci, Burk, Nick: Sí.

Casi al instante sus manos empezaron a iluminarse irradiando una energía muy extraña. No se sentía muy poderosa, pero al ver esto los guerreros se pusieron muy nerviosos. Sin saber porqué comenzaron a tener mucho miedo, algo les decía que debían alejarse lo más rápidamente posible de esos demonios, así que comenzaron caminar en retroceso tratando de hacerlo. Esto no pasó desapercibido para La Legión del Mal, así que decidieron no perder más tiempo.

Nick: ¿Se van tan pronto?

Loki: Qué lástima, pero no se vayan sin antes darles el pequeño regalo que les tenemos preparado.

Los cuatro se miraron, y sin necesidad de palabras supieron que el momento había llegado, así que todos juntos procedieron a levantar sus manos. Loki movió su cabeza, ésa era la señal para saber que debían atacar.

Loki: ¡AHORA!

Cada demonio lanzó dos rayos, uno por cada mano. Los Guerreros Z y Dende se quedaron paralizados del terror, así que no pudieron esquivar el ataque que les dio de lleno a cada uno. Los dos rayos expulsados por Loki arremetieron contra Goku y Krilim, los de Burk contra Vegeta y Yamcha, los de Daci contra Piccolo y Tenshinhan, y los de Nick contra Gohan y Dende. La estela luminosa fue tan grande que pudo verse a mucho kilómetros a la redonda. Chaoz, que se dirigía al Templo, pudo verla y se asustó mucho al sentir su poder.

Chaoz: ¿Pero qué es eso? Debo darme prisa.

Voló a toda velocidad, esperando poder llegar a tiempo. Mientras, en el Templo, el ataque había culminado. Al desaparecer por completo la luz y el humo, La Legión del Mal pudo ver a todos los Guerreros tirados en el piso inconscientes, pero lo más extraño de todo era que no mostraban ningún daño físico, al menos visible.

Loki: Ya esta hecho. Ahora sólo nos queda esperar para saber si nuestro ataque dio resultado.

Burk: ¿Cómo lo sabremos?

Loki: Eso es muy fácil, por la expresión en sus rostros.

Esperaron unos minutos, hasta que todos comenzaron a despertar, aunque seguramente estaban mareados y aturdidos, ya que por más que lo intentaban no podían levantarse. Krilim, aún en el suelo y con los ojos cerrados, fue el primero en hablar.

Krilim: ¿Qué pasó?

Yamcha: No lo sé, pero cuando atrape a esos imbéciles, los haré puré.

Todos se sorprendieron al oír como Yamcha se expresaba. No era común en él hablar de esa manera, aunque en ese momento no le dieron mucha importancia. Lo único que querían era poder levantarse y averiguar qué era lo que les habían hecho, ya que se sentían muy extraños. Después de varios intentos infructuosos, pudieron por fin hacerlo.

Tenshinhan: ¿Todos están bien?

Todos: Sí.

Goku: Me siento muy raro. Además, no veo bien.

Piccolo: Sí, yo tampoco puedo ver bien, aunque poco a poco mi visión está mejorando.

Todos se frotaban los ojos tratando de recobrar completamente su visión, mientras Yamcha, muy molesto, trataba de avanzar, tropezando con todos en su camino.

Yamcha: ¿Dónde? ¿Dónde están esos malditos demonios?

Piccolo: ¡Oye! Tranquilízate, primero espera a que te recuperes por completo.

Gohan: Yo ya veo mucho mejor.

Todos comenzaron a ver con claridad, pero cuando pudieron verse unos a otros y, por supuesto, a sí mismos, pusieron una cara de terror absoluto, empezaron a sudar frío y a respirar rápidamente, se tocaban los rostros, se veían las manos y las ropas que llevaban puestas, y al hacerlo ninguno creía lo que estaba viendo.

Goku: ¿Qué… significa… esto?

Dende: ¿Qué fue lo que nos hicieron?

Vegeta: ¡No… puede ser!

Yamcha cayó en el piso totalmente confundido. Al igual que los demás, no entendía lo que estaba pasando. Al ver esto Loki, comenzó a reír y a saltar de la felicidad.

Loki: ¡Nuestro plan sí dio resultado!

Daci: ¡Muy bien! Llegó el momento de divertirnos.

Burk y Nick: ¡Ataquemos!

Ya se dirigían al ataque, cuando Loki los llamó.

Loki: ¿Hermanos?

Burk, Daci y Nick, muy molestos, se detuvieron a ver a su hermano para saber qué era lo que quería.

Loki: ¡Ataquen sin compasión!

Los hermanos se miraron y, al hacerlo, rieron.

Burk, Daci y Nick: ¡Lo que tú digas!

Los Guerreros Z estaban tan aturdidos que no se percataron de que La Legión del Mal se aproximaba a ellos con la intención de atacarlos. El único que se dio cuenta fue Tenshinhan.

Tenshinhan: ¡TENGAN CUIDADO, ESOS DEMONIOS VIENEN A ATACARNOS!

Pero la advertencia llegó demasiado tarde. Para cuando los demás se dieron cuenta de esto, los demonios estaban prácticamente encima de ellos. Loki comenzó a atacar a Goku y a Krilim, Daci atacó a Tenshinhan y a Piccolo, Burk lo hizo contra Vegeta y Yamcha, mientras Nick hacía lo suyo contra Gohan y Dende. Al ver esto, Tenshinhan trató de ponerse de pie para tratar de ayudar a Dende, pero Daci se lo impidió con un puñetazo en el rostro que lo hizo chocar contra Piccolo. El ataque fue brutal, los guerreros trataron de defenderse, pero sus movimientos eran muy torpes, parecía que no tenía control sobre sus cuerpos. Después de un rato de aguantar infinidad de golpes y patadas, quedaron nuevamente inconscientes, pero esta vez el daño en sus cuerpos fue terrible, tenían heridas por todas partes, que sangraban en abundancia. Al ver que era inútil continuar con el ataque, los demonios se detuvieron.

Burk: Esto ya no es divertido.

Daci: Sí, ya ni siquiera tratan de defenderse.

Nick: Mejor acabémoslos de una vez.

Loki: Tienen razón, rematémoslos para ir a buscar las Esferas del Dragón.

Se colocaron en posición y cada uno expulsó un rayo de energía, pero a mitad de camino estos se unieron en uno solo. La fusión de los cuatro rayos dio de lleno en los Guerreros Z. Al hacerlo, sus cuerpos salieron disparados muy lejos, estrellándose contra el templo. La estructura no aguantó el impacto, provocando que parte del templo les cayera encima. Al ver esto, Burk se puso feliz, comenzó a saltar y a bailar de la felicidad.

Loki: Eso debió ser suficiente, seguramente ya están muertos.

Daci: La verdad es que fue más fácil de lo que esperaba.

Nick: Eso fue porque tuvimos una gran idea y la llevamos a cabo estupendamente bien.

Loki: ¡Bueno! Ya que eliminamos a esos buenos para nada, vayamos a buscar las dichosas Esferas del Dragón.

Burk: ¡Qué bien! Pronto dominaremos este planeta.

Daci: Sí, me agrada la idea de vivir aquí.

Nick: A mí también.

Loki: Ya sé que están felices, pero debemos irnos.

Burk, Daci y Nick: ¡Bien!

De esta forma, La Legión del Mal se fue del Templo de Dios a buscar las Esferas del Dragón. Lo único que podemos hacer por ahora es esperar que nuestros amigos continúen con vida, ya que si no lo están, estaremos perdidos.