Capítulo 2: “Una agitada mañana”


Vegeta se niega totalmente a hacerse cargo de Trunks, pero a pesar de todo, Bulma decide dejarle al bebé e irse a su viaje de negocios…

Ya eran más o menos las 9 y media de la mañana, y Vegeta todavía se encontraba durmiendo… raro en él, porque generalmente se levantaba muy temprano para ponerse a entrenar, pero al parecer, el entrenamiento anterior lo había dejado muy exhausto. De pronto, un fuerte llanto proveniente del cuarto de su hijo lo hizo despertarse sobresaltado. Miró a ambos lados de la habitación, y como el llanto lo estaba irritando se puso a gritar:

  • VG : ¡¡¡MUJER!!! –gritó molesto– ¡¡CALLA A ESE NIÑO, QUE ME VAN A REVENTAR LOS OÍDOS!! –esperó unos segundos, pero al no escuchar nada, volvió a gritar– ¡¡MUJER!! ¡¡¿EN DÓNDE ESTÁS?!!

No oyó ninguna contestación, porque generalmente Bulma le gritaba de regreso cuando la llamaba así. Miró el espacio vacío en la cama al lado suyo, lo tocó y notó que estaba frío… eso indicaba que su esposa ya se había levantado desde hacía mucho rato. En ese momento recordó la discusión que tuvieron la noche anterior y murmuró: “No creo que lo haya hecho… ¡¡NO ES CAPAZ DE HABERLO HECHO!!” dijo nervioso, y rápidamente se levantó y se calzó sus botas. No tuvo la necesidad de vestirse, porque había dormido con la misma ropa del día anterior. Generalmente tenía esa costumbre, a pesar de que Bulma le decía lo contrario.

Salió de su habitación y comenzó a llamar a su esposa a todo pulmón:

  • VG : ¡¡¡BULMA!!! ¡¡¡SAL DE DONDE ESTÉS!!! ¡¡¡SI LO QUE QUIERES ES JUGARME UNA DE TUS BROMAS, NO ME ESTÁ HACIENDO NINGUNA GRACIA!!! ¡¡VAMOS, VEN AQUÍ!!

Vegeta ya estaba bastante nervioso e irritado al darse cuenta que no había nadie en la casa, porque no pudo sentir por ninguna parte la presencia de Bulma. Además, sus gritos sólo hicieron que el llanto de Trunks se volviera más fuerte. Vegeta sentía que su cabeza iba a estallar, y como un energúmeno fue al cuarto de su hijo. Al entrar en la habitación, la vio totalmente decorada con muñecos, cosas de colores, sonajas, adornos que colgaban del techo… no es que nunca hubiera entrado al cuarto del niño, sólo que casi nunca lo hacía, y como había pasado un buen tiempo desde que entró por última vez, la decoración había cambiado. Esto no le agradaba en lo absoluto, porque de niño él nunca tuvo nada de estas cosas… su única decoración eran tubos que colgaban de un lado a otro, cables de energía, máquinas de monitoreo… así era la sala de incubadoras en Vejitasei por lo poco que recordaba y trataban a los recién nacidos como experimentos antes de seleccionar a los más fuertes que se convertirían en futuros guerreros.

De nuevo el llanto de su hijo lo sacó de sus pensamientos, y molesto se acercó a la cuna. Trunks lloraba desconsoladamente, su carita estaba muy roja y sus ojos humedecidos. Vegeta, sin preocuparse de eso, le dijo con voz potente:

  • VG : ¡¡¿¿QUÉ DIABLOS TE PASA, MOCOSO??!! ¡¡YA DEJA DE LLORAR!!

Trunks detuvo su llanto y miró a quien le había gritado. Lo miró con una mezcla de asustado y curioso unos instantes, pero al momento cerró los ojos y reanudó su llanto aún más fuerte. Vegeta no pudo hacer otra cosa que cubrirse sus oídos… esto era demasiado para él. Entonces, vacilando un poco, Vegeta lo levantó sosteniéndolo debajo de las axilas con ambas manos, lo colocó a la altura de sus ojos y volvió a gritarle:

  • VG : ¡¡¿¿ACASO NO ENTENDISTE LOS QUE TE DIJE, NIÑO??!! ¡¡CÁLLATE!! –al parecer, Vegeta no sabía nada de psicología infantil, porque de esa manera lo único que lograba era asustar más al pequeño.

De pronto, Vegeta escuchó un sonido peculiar… parecido a un caño de agua goteando. Sintió un pequeño escalofrío recorrerle su espalda, y al ocurrírsele mirar con el rabillo del ojo, descubrió que el “goteo” provenía del pañal de Trunks. Vegeta ensanchó sus ojos poniéndose pálido y, para mayor susto suyo, Trunks reanudó su llanto. Vegeta retrocedió unos pasos sin soltar a Trunks, que comenzó a mojar el piso al gotear su pañal, mientras murmuraba:

  • VG : Ay, no… ¡¡Ay, no!!… ¡¡Maldición!! ¡¡¿Ahora qué hago?!! –dijo nervioso– Vamos, Vegeta, cálmate… no pierdas el control… –se dijo a sí mismo– ¡¡BULMA!! ¡¡TE JURO QUE ME LAS VAS A PAGAR POR ESTO!!

Sin soltar a Trunks, que seguía llorando, Vegeta bajó hacia la planta baja con rumbo a la cocina, y lo dejó sobre la mesa boca arriba, mientras Trunks seguía llorando a causa de la humedad que lo estaba molestando. Vegeta se paseaba de un lado a otro sin saber qué hacer.

  • VG : ¡¡Rayos!!… ¡¡¿Qué voy a hacer?!!… No… a mí no me puede estar pasando esto… yo no puedo hacerlo… ¡¡Soy el príncipe de los guerreros y no puedo rebajarme a cambiarle los pañales a un mocoso!! –pensaba nervioso– Pero si no lo hago… este enano no va a dejar de llorar, y me va a volver loco con sus gritos… demonios…

Trunks lloraba agitándose sobre la mesa, bastante irritado y molesto. Vegeta paró de dar vueltas y se colocó delante de su hijo con los brazos cruzados. Sabía que esto iba a ser la prueba más difícil que iba a tener que enfrentar, y se decía a sí mismo:

  • VG : “Esto no debe de ser tan difícil… Bulma lo hace todo el tiempo… –se decía, tratando de darse ánimos– Ahora entiendo por qué los saiyajins preferían que las máquinas cuidaran a los recién nacidos… esto va a ser extremadamente desagradable… Grrrr… Realmente preferiría enfrentarme de nuevo a Cell en su forma perfecta que hacer esto…”

Luego de unos minutos de pensar, bajo la presión del llanto de su hijo, finalmente se decidió a hacerlo y, descruzando sus brazos, los acercó lentamente hacia Trunks. Sentía que el sudor corría por su frente y las manos le temblaban un poco. Tragó saliva mientras pensaba en dónde guardaría su esposa los pañales del niño. Trunks, sin dejar de llorar, comenzó a agitarse y Vegeta le dijo, tratando de contener la calma, “¡¡Quédate quieto, mocoso!!… ¡¡Pon de tu parte si no quieres que me enfade de verdad!!” Ya estaba a unos pocos centímetros de su objetivo, cuando…

“¡¡¡¡YUUUJUUUU!!!! ¡¡¡BUUULMAAAA!!!” –se escuchó una voz desde fuera de la casa. Vegeta se sobresaltó de golpe, mientras colocaba la cara entre sus manos y murmuraba “Maldición… yo conozco esa voz…”

Luego de unos momentos, escuchó la puerta de entrada abrirse para dar paso a una mujer de cabellos rubios y ondulados, de contextura delgada y sonriente expresión. Vegeta había identificado que esa voz era de la Sra. Briefs, la madre de Bulma. Él sentía que la tierra se le abría bajo los pies…

  • VG : “Sigh… lo único que me faltaba… mi suegra… ¿ahora qué más puede pasarme?” dijo el saiyajin, abatido. A él le molestaba esa mujer, pero sabía que lo le serviría de nada ocultarse para no tener que verla. Resignado, salió a su encuentro y cuando la Sra. Briefs lo vio, saludó alegremente:
  • SRA. BF : ¡¡Pero miren a quién tenemos aquí!! ¡¡Vegeta, qué milagro el verte!! ¡¡¿Qué dice mi yerno favorito?!! –dijo en una voz aguda, insoportable para Vegeta.
  • VG : E…eeh… ho…hola… Sra. Briefs… –dijo algo nervioso.
  • SRA. BF : Ay… no seas tan formal, Vegeta… –dijo acercándose y pellizcando la mejilla del saiya– Sólo dime “mamá”.
  • VG : …eee…aaa… –dijo con una mezcla de avergonzado e irritado. Seguidamente, la madre de Bulma volvió a preguntar…
  • SRA. BF : ¿Y dónde está Bulma? –preguntó en el mismo tono de voz– Me extraña que no haya salido a recibirme…
  • VG : Aah… ella salió de viaje… negocios, creo… –respondió desviando la mirada hacia otro lado.

El llanto de Trunks que se reanudó desde la cocina captó la atención de la Sra. Briefs, que dijo alegremente:

  • SRA. BF : Ajá… yo conozco esa vocecita… –dijo pasando a un lado de Vegeta con dirección a la cocina. Éste se la quedó mirando con mala cara mientras veía que su suegra se acercaba al bebé y le hacía arrumacos– ¿Qué dice mi nieto querido, eh?… Lindo, precioso, ¡¡la abuela te ha extrañado mucho!! –Trunks no dejaba de llorar ni cuando ella lo cargó y le decía– “¿Qué pasa, corazón?… ¿por qué lloras?… Oh-oh… creo que estamos un poco húmedos por aquí, ¿no?” –dijo sonriendo al tocarle el pañal– “Me parece que necesitamos un cambio de pañal… oh, cielos… hace tanto tiempo que no cambio uno y me invade la nostalgia…” –luego miró a Vegeta– “¿Me permites hacerlo, joven Vegeta?”

Vegeta la miró sorprendido y sólo pudo balbucear una respuesta:

  • VG : Cla…claro… adelante… nn…no hay problema.
  • SRA. BF : ¿Y dónde están los pañales? –pero antes de que Vegeta pudiera decir algo, le cortó– ¡Oh!… ¡no me digas nada!… ahora que recuerdo, Bulma me dijo donde estaban… –y dirigiéndose a uno de los muebles, sacó una bolsa grande de pañales descartables y se dirigió al pequeño Trunks– Ahora, jovencito, vamos a hacer que te sientas mejor…
  • VG : “Jamás me hubiera imaginado que guardaba los pañales del niño allí… bueno, eso ya no importa ahora –pensaba para sí mismo mientras levantaba una ceja– Ahora que lo veo… no creo que sea tan malo que mi suegra haya venido… ella podría quedarse con el mocoso y yo podría irme…”

Con esta idea el, saiya ya se disponía a marcharse cuando la mamá de Bulma lo llamó:

  • SRA. BF : ¡¡Espera!! ¡Vegeta, muchacho!… ¿A dónde vas? –dijo mirándolo sonriente– Me imagino que tú nunca has cambiado un pañal a un bebé en tu vida, ¿no es verdad?
  • VG : “Oh-oh… esto me da mala espina” –pensó tragando saliva y contestó– No… ¿por qué?
  • SRA. BF : Pues entonces sería bueno que vinieras conmigo para que aprendas cómo se hace… porque tal parece que hace un rato ibas a hacerlo tú y tengo la impresión de que no lo ibas a hacer nada bien –dijo acercándose al niño– Yo no me voy a quedar aquí todo el día, ¿sabes?
  • VG : ¿¿Co…cómo?? –dijo sorprendido– ¿¿No va a quedarse??
  • SRA. BF : Oh, no. Si pudiera, me encantaría, pero resulta que saldré con mi esposo dentro de un rato a celebrar un almuerzo de científicos, y justamente venía para invitar a Bulma… Por supuesto, si querías, tú también estabas invitado… pero como no está, tendremos que irnos solos.
  • VG : Pero… ¿no podrían llevarse al moc… digo… al niño con ustedes? Porque la verdad que tengo cosas que hacer… –dijo tratando de salirse del problema.
  • SRA. BF : Ay, muchacho… qué ingenuo eres… Nos sería muy difícil hacerlo. Además, mi nieto terminaría aburriéndose y sacando de quicio a todos si llorara. Además, si tuvieras algo muy urgente que hacer, Bulma no te tendría la total confianza como para dejar a Trunks a tu cuidado… Bueno… ahora, volviendo al tema de los pañales, vamos a cambiarlo, y presta atención en lo que hago…

Seguidamente, la Sra. Brief procedió a cambiarle el pañal a Trunks. Claro que Vegeta miraba hacia otra dirección, volteando ocasionalmente, pero inmediatamente fruncía el ceño y, sonrojándose, miraba hacia otro lado. Finalmente, la Sra. Briefs alzó a un sonriente Trunks, que ya había dejado de llorar, y dijo:

  • SRA. BF : ¡¡Listo!! ¡¡Como nuevo!!… ¡¡No sabes cómo extrañaba esto!! Bulma, cuando era pequeña, pasaba mojando los pañales todo el día, casi parecía una manguera abierta. Fue fácil, ¿no lo crees, muchacho? –dijo dirigiéndose a Vegeta.
  • VG : Sí… claro… –dijo sarcástico apoyado en un mueble cercano y mirando a otro sitio.
  • SRA. BF : ¡¡Ya lo tengo!!… te facilitaré un poco las cosas antes de irme. También le daré de comer, ¿qué dices?
  • VG : Umph… como quiera… –dijo sin ánimos.

A su respuesta, la mamá de Bulma preparó un biberón de leche bien lleno y comenzó a jugar delante de Trunks…

  • SRA. BF : ¿Quién tiene hambre, eh?… ¿A ver? –dijo mostrándole el biberón. Trunks agitó sus manitos hacia su comida y comenzó a balbucear…
  • TR : aaaa…mmm…maa…maa…mamá… –dijo entrecortado.
  • SRA. BF : Oh, ¡qué dulce!… pero yo no soy mamá… soy abuela… A ver, di “abuela”.
  • TR : mmm…mamá… –volvió a repetir más fuerte que la vez anterior.
  • VG : ¿¿Qué?? –dijo Vegeta, sorprendido– ¿Ya habla?
  • SRA. BF : Oh, sí… desde hace como una semana… ¿no lo sabías? –preguntó extrañada.
  • VG : No… Bulma no me dijo nada… o tal vez sí lo hizo, pero no la escuché… –esto último se lo dijo a sí mismo en voz baja.
  • SRA. BF : Te aseguro que, cuando por primera vez tu hijo te dice “papá” o “mamá”, lo que uno siente es una emoción muy fuerte que te recorre todo el cuerpo –dijo emocionada– Con decirte que mi esposo se desmayó la primera vez que mi niña le dijo papá.

Trunks aún seguía sobre la mesa y, al ver que no le prestaban atención, se incorporó despacio, sosteniéndose en sus pequeñas piernas y trató de andar… pero sólo lo pudo hacer dos pasos antes de quedar sentado, pero sin llorar para nada. Vegeta volvió a añadir:

  • VG : ¿También… camina? –dijo nuevamente sorprendido.
  • SRA. BF : Ay, Vegeta… pareciera como si no conocieras a tu hijo, caramba… también lo hace desde hace unos días, pero únicamente podía ponerse de pie. Es la primera vez que lo veo tratar de andar, pero aún es muy pequeño –dijo cargándolo y dándole el biberón, que comenzó a devorar con gran apetito, como un auténtico saiyajin.

Vegeta pensaba en todas estas pequeñas cosas que había visto hacer a Trunks… tal vez… Bulma y su madre tenían razón al decir que no conocía a su hijo. Nuevamente la madre de Bulma lo sacó de sus pensamientos…

  • SRA. BF : Bueno, joven Vegeta… Ya es hora de que me vaya, porque mi esposo debe estar volviéndose histérico de tanto esperarme, y con lo puntual que es cuando vamos a sus reuniones… –dijo dejando al bebé en brazos de su padre, para sorpresa de éste– Que pases un buen día y cuida bien a mi nieto… ¿de acuerdo?
  • VG : Pe…pe… esto… yo… –trató de decir algo, pero de nuevo su suegra lo cortó, y cómo detestaba cuando lo hacía…
  • SRA. BF : Vegeta… muchacho… ya no te preocupes tanto –dijo desde la puerta de salida– Cuidar a un bebé no es tan difícil como piensas. Mira… te daré una pista… si en caso llorara puede ser porque: está solo y quiere compañía; tal vez está mojado y quiere un cambio de pañal; o simplemente tiene hambre y quiere comer. ¿Te das cuenta? Es muy simple. Bueno, ahora sí debo irme… ¡Adiós, querido yerno, y que tengas suerte! –dijo con un tono musical en su voz que Vegeta aborrecía, y se fue cerrando la puerta.

Vegeta se quedó mirando hacia la puerta con Trunks en brazos, que había reanudado su comida, y pensaba no muy convencido:

  • VG : Ella lo dice así porque es mujer… ¡¡diablos!!… Éste realmente va a ser un largo día… –pensaba resignado, y de pronto sintió salpicaduras de leche en su cara, y al mirar abajo vio que Trunks le sonreía divertido mientras le apuntaba con su biberón. Frunció el ceño y dijo en voz alta– Sí… lo vuelvo a repetir… va a ser un LAAARGO DÍA.

¿Cómo pasará Vegeta el resto del día? ¿Podrá lidiar con el pequeño Trunks?…