Capítulo 2: “¿Prometida?”


Dos pares de ojos chocaban, dejando salir chispas. El primero era de color rojo intenso y pertenecía a una mujer. El segundo era completamente negro y era de un hombre. Vegeta y Aeka se miraban mutuamente como si desearan quemarse, como si sus miradas arrojaran el ácido más penetrante.

–”HO HO HO HO HO HO HO” –se rió la princesa en su clásica risa de maniática desquiciada (imaginen a Kodachi Kuno, es igual)–. “¿Se puede saber qué hace una criatura tan vulgar y repulsiva como tú en el planeta Tierra, príncipe Vegeta?”.

–”De haber sabido que vivías aquí, habría volado la Tierra desde hace mucho tiempo”.

–”No podría ser de otra forma para un bárbaro ignorante, que carece de los modales más elementales. HO HO HO HO HO HO”.

–”Mira, si vamos a hablar, prefiero que sea en una posición más cómoda, así que… ¡DILE A TUS GUARDIANES QUE ME SUELTEN!”.

–”HO HO HO HO HO HO HO. ¡Qué ingenuo, príncipe Vegeta! ¿Crees que te soltaré cuando por fin estás probando el sabor de la humillación y la sumisión? Así que dime, ¿qué haces aquí?”.

–”Yo te responderé, Aeka” –habló Kiyone–. “Vegeta tiene una orden de arresto y será conducido a los cuarteles. Necesitamos tus guardianes, mientras Washu construye una celda apropiada”.

–”HO HO HO HO HO HO. No te preocupes, Kiyone, tú siempre puedes contar conmigo. Siempre es un placer colaborar con la policía. Podrías incluir a Ryoko en el paquete y así matas dos pájaros de un tiro”.

–”¿Me llamabas, princesa?” –dijo una voz odiada para Aeka.

–”¡¡RYOKO!!” –gritó la juraina–. “¡Largo, este asunto no te compete!”.

–”¿Querías hacerme desaparecer lejos de la vista de Tenchi? ¡PUES CLARO QUE ES MI ASUNTO ENTONCES!” –gritó aún más fuerte Ryoko, materializando su espada de energía. Aeka, por su parte, empezó a esparcir sus mini-guardianes para expandir su campo.

–”¡¡BASTA YA LAS DOS!!” –gritó a todo pulmón la usualmente amable Sasami.

Vegeta estaba pensativo. Ryoko… Ryoko, ¿dónde había escuchado antes ese nombre? ¡PUES CLARO!

–”¡TÚ ERES LA LEGENDARIA PIRATA ESPACIAL! ¡LA MANO DERECHA DE KAGATO!” –exclamó Vegeta, provocando que todos se dieran vuelta para mirarlo.

–”Digamos que sí. Aunque ya no trabajo para él” –respondió Ryoko.

–”¿Pero cómo es que conoce sobre Kagato y Ryoko? ¿Dónde se vio con Aeka, príncipe Vegeta?” –preguntó Kiyone.

–”Fue durante la Gran Guerra Universal. Los dos imperios más grandes, el de Freezer y el de Jurai, luchaban arduamente por hacerse con el control total del universo. Para pactar una tregua, mi padre, el emperador Azusa y Freezer, decidieron…” –empezó la princesa.

–”¡Cállate!” –dijo el saiyajin–. “A mí me preguntaron”.

–”Adelante, entonces” –dijo Aeka–. “Pero dudo que en el planeta Vegeta hayan cultivado el arte de la narración”.

–”Fue hace mucho tiempo” –empezó Vegeta–. “Tenía 17 años en ese entonces…”


 

–”Te lo digo, estimado Freezer” –habló Kagato–. “El poder más grande del universo se esconde en Jurai. Debemos hacernos con él”.

–”No sé si tu idea de atacar Jurai ha sido buena. Me está costando demasiado. He perdido cientos de miles de hombres y naves” –dijo Freezer hastiado–. “¿Realmente Tsunami vale la pena?”.

–”¡¿Que si vale la pena?! ¡¿Si vale la pena la nave más poderosa del universo?! ¡¿Si vale la pena el poder de las 10 Light Hawk Wings?!” –respondió el pirata, muy molesto.

–”Sí, ya sé, ya sé. Pero tú no eres el que está gastando una fortuna en esta guerra” –respondió aún más molesto Freezer.

–”Tienes razón. Pero he pensado en una idea que te ahorrará mucho esfuerzo y tiempo” –dijo Kagato con una sonrisa malévola–. “Una idea que te permitirá tomar Jurai y apropiarnos de Tsunami”.

Freezer sonrió también. Sabía que el único en el universo que podía tener ideas tan retorcidas como él era Kagato.

–”He sabido que desde que el príncipe Yosho abandonó Jurai, el emperador Azusa ha buscado incansablemente un nuevo prometido para su hija, la princesa Aeka” –contó el pirata espacial.

–”Yo también he sabido de ese rumor… ¿pero qué tiene que ver con nuestra guerra?” –preguntó Freezer.

–”Muy simple. Es conocido que para pactar treguas en las guerras, se arreglan acuerdos matrimoniales entre ambos bandos. Eso nos permitiría entrar en Jurai, ganar la confianza de Azusa y cuando baje la guardia… ¡Zap! Tomamos el imperio y a Tsunami”.

–”Pero Azusa no aceptará a nadie que no sea de sangre noble y no tenemos a ningún…” –Freezer paró en seco mientras miraba con una sonrisa diabólica a su amigo y asentía con la cabeza–. “Vegeta”.

–”Exacto. Has entendido” –dijo Kagato después de beber un sorbo de su copa.

–”¿Realmente crees que Azusa será tan imbécil para confiar en nosotros?” –dijo Freezer volviendo a su escepticismo.

–”Para los juraianos, el honor es sagrado. Si damos nuestra palabra, será suficiente para que Azusa caiga. Claro que nosotros no tenemos porqué cumplirla” –dijo Kagato.

Freezer volvió a sonreír.

–”¿Vendrás con nosotros?”.

–”¡Estás loco!” –respondió Kagato casi gritando–. “Azusa no sabe que yo estoy involucrado en esto y es mejor que siga pensando así. Hace casi 700 años que ataqué Jurai a través de Ryoko y el rencor hacia mí no ha desaparecido en ese planeta. Si Azusa me ve, descubrirá nuestra traición de inmediato”.
–”¡No, no y no!. ¡No pienso casarme” –gritaba un joven Vegeta de 17 años tratando de zafarse inútilmente de Zaabon y Dodoria.

–”Ya cálmate, Vegeta” –dijo Dodoria–. “¿O me vas a decir que el poderoso príncipe saiyajin le teme a una mujer?” –se burló.

–”¡Silencio, gordo estúpido! ¡Nadie me consultó sobre eso! ¡Nadie puede tomar una decisión así por mí” –respondió el príncipe saiyajin.

–”¿De qué te quejas? He escuchado que la princesa Aeka es bastante bonita. Además, tiene tu edad… bueno, tiene más de 700 años, pero su apariencia es de 17″ –dijo Zaabon.

–”Ya llegamos al palacio real” –dijo Freezer–. “Espero que tomes en cuenta las clases de etiqueta y te comportes como gente civilizada, Vegeta”.

El príncipe de los saiyajins iba vestido con una armadura, una capa y el medallón que era símbolo de la casta real del planeta Vegeta.

–”¡Bah! Esto es una estupidez”.

Freezer lo miró amenazante.

–”Un solo error, Vegeta, y serás comida de gusano”.

–”Gusano es aquel que ocupa tácticas rastreras cuando no es capaz de ganar una guerra” –respondió Vegeta.

Freezer, furioso, estaba a punto de convertirlo en guacamole, pero se contuvo al notar que habían llegado al salón real y que una comitiva se acercaba junto al emperador Azusa para recibirlo.

–”Yo, Freezer, emperador y conquistador, hijo del todopoderoso Rey Cold, te saludo a ti, Azusa, emperador de Jurai” –dijo el tirano galáctico empleando el protocolo clásico entre altos dignatarios.

–”Lo mismo para ti, Freezer, aunque ahorremos la palabrería, tenemos un trato que cerrar” –respondió Azusa.

–”Perfecto, acá está el príncipe Vegeta. ¿Has traído a tu hija?”.

Desde el fondo de la comitiva se podían escuchar gritos histéricos, procedentes de una chica.

–”¡¡POR NINGÚN MOTIVO ME CASARÉ CON UN VULGAR, BÁRBARO E IGNORANTE SAIYAJIN, ME DA IGUAL QUE SEA PRÍNCIPE O NO!!”.

–”Er… es un poco tímida” –dijo Azusa con una gota gigante detrás de su cabeza, tratando de disculparse.

–”¡¿Ésa es la joven, amable y encantadora princesa de Jurai?!” –susurró Vegeta al oído de Freezer, el cual también tenía una gota en su cabeza.

–”No reclames y sigue con el plan” –respondió de la misma forma el tirano.

Por el otro lado, Azusa intentaba calmar los ánimos de su “encantadora” hija.

–”¡Por lo que más quieras, Aeka, es para detener una guerra”.

–”Ese mono no es digno de la primera princesa de Jurai. Además, estoy comprometida con Yosho” –respondió la princesa.

–”¿Por qué no le das una oportunidad, hermana?” –le suplicó Sasami, que también era parte de la comitiva.

–”Aeka, una princesa debe estar dispuesta a renunciar a sus deseos por el bien de su pueblo” –dijo Funaho, primera reina del planeta Jurai.

–”Pero tía…” –dijo Aeka en un tono de duda.

–”Además, es bastante guapo, ¿no te parece, hijita?” –dijo Misaki, segunda reina de Jurai a su hija, guiñándole un ojo.

–”¡Mamá…!” –exclamó Aeka, avergonzada.

–”¡Ejem!” –exclamó molesto Azusa, molesto por el último comentario de su segunda esposa–. “No olvides, Aeka, que hace casi 700 años que no tenemos noticias de Yosho, no podemos esperarlo más”.

–”Estoy segura que lo encontraré” –alegó enojada Aeka, pero haciendo un esfuerzo sublime, suspiró y levantó la mirada resignadamente–. “Está bien, le daré una pequeñísima oportunidad, pero sólo por el bien de mi pueblo”.

Ambas comitivas se acercaron. Freezer y Azusa se encargaron de hacer las presentaciones.

–”Éstas son mis dos esposas: Funaho y Misaki, reinas de Jurai. Las que ven ahí, son mis dos hijas: la menor es la princesa Sasami y la mayor es la princesa Aeka, tu prometida, Vegeta” –dijo el emperador juraiano.

–”Estos son mis guardias de confianza: Zaabon y Dodoria” –ambos se inclinaron respetuosamente al ser nombrados por Freezer–. “Y éste es mi protegido, el príncipe Vegeta, del ya extinto planeta Vegeta”.

Una gota gigante invadió a todo el grupo. Vegeta, indiferente a la situación, cazaba un rebelde moco que se resistía a salir de su nariz.

–”¡Qué vulgar!” –exclamó Aeka.

–”Se ve gracioso” –comentó divertida Sasami.

Freezer estaba completamente rojo y se reía nerviosamente.

–”¡¿Q-qué demonios estás ha…haciendo, Vegeta?!” –le preguntó el tirano lo más disimuladamente posible.

–”Me saco un moco, ¿no lo ve?” –respondió el saiyajin a viva voz.

–”Totalmente vulgar. ¡Ni siquiera lo oculta!” –dijo la princesa con una expresión de asco.

–”¿Demasiado fuerte para tu corazoncito, estúpida?” –se burló el saiyajin.

–”Ordinario”.

–”Frígida”.

–”¡IMBÉCIL!”

–”¡PERRA!”.

–”Inmoral!.”

Vegeta ya estaba cansado, levantó su mano.

–”¿Ves este dedo?” –dijo.

Aeka no comprendía.

–”¡¡Pues métetelo por donde te quepa, puta!!”.

Aeka se quedó en blanco, mientras un aura extremadamente peligrosa comenzaba a emerger de la princesa.

–”¡AZAKA, KAMIDAKE!…”.

 

 


–”…y así, ella lanzó sus guardianes sobre mí” –finalizó Vegeta.

En el suelo, Ryoko se deshacía de la risa tras escuchar la anécdota del dedo.

–”¡HA HA HA HA! ¡Ya era hora que te pusieran en tu lugar!”.

–”¡Cállate, monstruo horrible!” –le dijo Aeka.

–”Debes reconocer, Aeka, que te extralimitaste al llamar a tus guardianes en esa ocasión” –dijo Kiyone.

–”Eso lo dices porque este canalla no contó toda la historia. A la hora de comida, corrió mi silla para que me cayera y no sólo eso; comió como un cerdo peor que Ryoko…”

–”¡Hey!” –exclamó la pirata.

–”Lo que aún no logro comprender es por qué no están casados” –dijo Kiyone.

–”Es obvio. Al ver lo horripilante que era mi prometida, escapé esa misma noche del palacio. Freezer fue llamado mentiroso y traidor, por lo cual lo expulsaron de Jurai…”.

–”Sí, pero ese traidor de tu jefe quebró de inmediato la tregua y nos atacó con toda su flota. Lástima que sus cálculos no contemplaban el poder de Tsunami, la nave más poderosa de todo el universo… [insertar risa maniática]”.

–”Lo recuerdo bastante bien” –pensó el saiyajin–. “Freezer casi me mata, culpándome por la destrucción de toda su flota. Es increíble que una sola nave de Jurai haya acabado con más de 3.000 naves de asalto de un plumazo. Por ese mismo hecho, se acabó la alianza Freezer/Kagato, nunca más lo vimos”.

–”Bueno, creo que ya he oído todo lo que necesitaba saber” –dijo Ryoko. Voló rápidamente y pateó a Azaka, interrumpiendo su conexión con Kamidake, lo que canceló el campo de fuerza, liberando a Vegeta.

–”¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁS HACIENDO, RYOKO?!” –exclamó Kiyone.

–”Esto lo hago por tres razones: creo que es inocente, se burló de Aeka y por último, tengo *planes* para él”.

Dicho esto, tocó el hombro de Vegeta y desapareció junto a él.

–”¡Maldita sea! ¡Se lleva mi promoción!” –exclamó Kiyone casi llorando.

–”No te preocupes” –dijo Aeka–. “Si conozco bien la retorcida manera de pensar de ese monstruo, no se alejará mucho por temor a que yo quede sola con Tenchi-sama. Bastará que la localicemos por medio de Washu y aplastaremos dos pájaros de un tiro [insertar risa maniática]”.

–”Disculpen…” –dijo una voz en dirección a la puerta de entrada–. “Estamos buscando a un… amigo, creemos que está por aquí. Se llama Vegeta”.

Un extraño grupo de 8 personas estaba en la puerta. Al oír el nombre de Vegeta, Aeka se tensó…

–”¿Vegeta? ¿Qué tienen que ver con él?” –preguntó.

El que había hablado anteriormente se adelantó, extendiendo la mano en señal de saludo.

–”Creo que no nos hemos presentado. Me llamo Goku…”.
No muy lejos de ahí, en las interminables escaleras que conducían al templo Masaki, dos figuras se rematerializaron de forma abrupta. Ryoko soltó al saiyajin y se apoyó en el tronco de un árbol.

–”Así que prometida, ¿eh?” –preguntó sarcásticamente.

–”Sí… y no esperes que te agradezca por esto” –respondió Vegeta, herido en su orgullo al ser salvado por una mujer, aunque fuera la legendaria pirata.

–”Vaya, parece que todos los nobles son malagradecidos…”.

–”¿Verdaderamente eres Ryoko?” –preguntó Vegeta no muy confiado.

–”Sí, lo soy. ¿Por qué te haces tanto problema con eso?”.

–”Cuando entrené junto a Kagato, te nombraba constantemente, parecía frustrado por no dar con tu paradero… ¿Realmente eres tan importante?”.

–”Para él sí. Quería mis gemas… ¿ves la de mi muñeca?… Hay dos más, y si completo las tres, obtendré un poder increíble, pero Tenchi se niega a darme las dos restantes”.

–”¿Tenchi?” –preguntó extrañado el saiyajin.

–”¡Es el amor de mi vida!” –dijo la pirata con los ojos en forma de corazones–. “Entre nosotros, te puedo decir que él también me ama, pero estoy segura que no lo ha admitido por culpa de Aeka”.

–”Parece que también es un estorbo para ti” –dijo Vegeta.

–”Sí… ¡Espera un momento! ¿No crees que Aeka es perfecta para ti?”.

–”¿Q-qué quieres decir?” –preguntó Vegeta, nervioso.

–”Es una princesa, tiene un gran imperio y es hermosa. ¡Son uno para el otro!”.

–”¡¿ESTÁS LOCA?! ¡QUIERE MATARME!”.

–”Sólo es la forma de mostrar amor que tienen los jurainos” –dijo la pirata y luego pensó–: “Si logro juntar a Vegeta y Aeka, el camino hacia Tenchi estará despejado… ¡SÍ!… ¡ESO HARÉ!”.

–”Espera un momento…” –comenzó Vegeta.

¡Clang!… ¡Shiiii!… ¡Kash!…

–”¿Qué demonios es eso?” –dijo Vegeta, poniéndose en guardia inmediatamente.

–”Cálmate. Es el entrenamiento de espada de Tenchi. Debe estar con su abuelo arriba en el templo. ¿No quieres ver?”.

–”¡Bah! Un entrenamiento humano… ¡Qué pérdida de tiempo!” –exclamó el príncipe.

–”¡Tenchi es un excelente espadachín!” –exclamó Ryoko, enojada.

Vegeta pensó para sus adentros unos instantes. Tal vez debería reconsiderar. Si la criminal más buscada del universo y mano derecha de Kagato decían que el chico era bueno…

–”Está bien… Vamos”.

Ryoko volvió a tomar a Vegeta del hombro y se teletransportó con él hasta la cima. Allí, Vegeta pudo ver a dos hombres listos para iniciar un combate de espadas.

El primero era viejo, pero parecía encontrarse en excelentes condiciones para su edad. Gracias a las explicaciones de Bulma sobre la Tierra, pudo reconocer por su ropa que se trataba de un sacerdote Shinto.

El segundo era un chico joven. De inmediato, Vegeta se dio cuenta que ese había de ser el tal Tenchi, del que tanto le hablaba Ryoko. El saiyajin no notó ninguna seña especialmente particular en él. Era de estatura mediana, delgado y pelo castaño oscuro. Un chico japonés de 17 años igual que cualquier otro. La única seña que lo distinguía era una pequeña coleta que nacía al final de su cabello.

–”Parece un chico común y corriente”.

–”Sólo observa…” –susurró Ryoko.

El chico desapareció en ese instante y reapareció detrás de su abuelo, lanzando rápidamente un golpe con su bokken, el cual fue detenido sin ninguna dificultad por el anciano.

–”¡¿Cómo demonios se movió tan rápido?!” –pensó Vegeta–. “El viejo no se queda atrás… No puede ser, esto… ¡son simples humanos!… Ese estilo lo he visto en algún lado”.

Tenchi esquivó a duras penas el bokken de su abuelo, para luego lanzar un multitud de golpes que el viejo esquivó con gran facilidad.

Vegeta seguía hablando consigo mismo en su mente…

–”El viejo es mucho más experimentado en el combate y seguro que ganará, pero el potencial de su nieto es mucho mayor”.

El anciano saltó a varios metros del suelo, seguido por su nieto. La pelea se trasladó al aire con estocadas tan rápidas, que incluso Vegeta les perdía la vista en ocasiones. Lo que sí pudo notar el saiyajin es cómo el muchacho dejó torpemente abierto un flanco. Tan sólo fue una fracción de segundo, pero suficiente para los reflejos del viejo, que lo golpeó con fuerza en las costillas, lo que provocó que perdiera el balance y cayera al suelo completamente derrotado.

–”Auuuy… ¡Es sólo una práctica!” –se quejó Tenchi.

–”¿Eso le dirás al enemigo cuando te tenga en ese estado?”.

–”No, yo solo… ¿Ryoko?…” –dijo el muchacho al notar la presencia del saiyajin y la pirata–. “¿Cuánto llevas aquí?” –Quiso saludar al recién llegado, pero una mirada le bastó para darse cuenta de que no sería una buena idea.

El anciano se acercó amistosamente a los tres.

–”¿Has traído un invitado, Ryoko?” –dijo el abuelo.

–”No, él es…”.

–”Soy Vegeta. Príncipe de los saiyajins y el guerrero más fuerte de todo el universo” –interrumpió.

El anciano arqueó las cejas al escuchar al saiyajin.

–”Creo entonces que no le importaría unirse a nuestra práctica. Mi nieto tiene mucho que aprender y usted sería de gran ayuda”.

Vegeta lanzó grandes carcajadas a la vez que apuntaba despectivamente a Tenchi con el dedo.

–”¿Es una broma? ¿Yo, el príncipe de los saiyajins, rebajándose a entrenar con un simple humano?”.

–”Tiene razón, joven” –dijo el abuelo–. “Tenchi no es rival suyo, sin embargo, tal vez pueda aprender una o dos cosas de la experiencia”.

Vegeta pensó por unos instantes…

–”Hummmm, en realidad… ¿por qué no? Así además podré confirmar mis sospechas” –luego agregó en voz alta–: “Dígame qué tengo que hacer”.

–”Toma este bokken e intenta golpear a Tenchi como puedas. Las únicas reglas son que no lo puedes golpear con nada más y que no puedes salir de este claro. Ganará el que golpee 2 de 3″.

–”Qué básico” –murmuró para sí el saiyajin–. “Creo que será una pérdida de tiempo”.

Ambos combatientes, se colocaron en cada extremo del claro. Vegeta observó cada paso del chico. Conocía el kendo terrestre y lo que hacía Tenchi era completamente distinto.

–”Pueden comenzar”.

Al principio, ninguno de los dos hizo el más mínimo movimiento. Se estudiaban mutuamente. Sin embargo, y como si fuera de mutuo acuerdo, ambos se atacaron haciendo chocar los bokken. Vegeta lanzó una estocada, pero Tenchi ya no estaba allí. Justo a tiempo logró notar su presencia y detener la estocada que le dirigían a su espalda. Tenchi retrocedió, seguido por el saiyajin, pero antes de que éste último se diera cuenta de la trampa, el chico se impulsó hacia adelante y colocó la primera estocada en sus costillas.

–”Punto para Tenchi” –dijo el abuelo.

–”¡Tenchi, Tenchi, Ra, Ra, Ra, Tenchi, Tenchi… ganará!” –apoyaba Ryoko vestida de porrista.

–”¿Quieres parar?” –exclamó avergonzado el muchacho.

–”¡Pero Teeenchiiiiiii…!”

Vegeta no podía creerlo. ¿Cómo una simple espada de madera podía dolerle como los mil demonios? ¿Cómo el chico se había adelantado a sus sentidos y reacciones superhumanas? Era inexplicable. La única explicación del saiyajin era que la espada del muchacho debía tener un poder sobrenatural.

–”Sé lo que está pensando, jovencito” –dijo el anciano–. “El bokken de Tenchi es como cualquier otro. El truco está en saber cómo y dónde golpear.

¡Era absurdo!, pensaba el saiyajin al escuchar el viejo. Su teoría mandaba al demonio todo lo referente al ki. ¿Acaso un simple humano habría derrotado a Freezer, Cell o Boo, sabiendo una tontería tan simple? No hallaba respuesta. Lo único cierto es que el dolor permanecía allí. Vegeta sabía que podía mandar todo al diablo con un simple energy ha, pero su orgullo se lo impedía. Tenía que derrotar al chico en su propio campo… con la espada.

Vegeta se lanzó para un segundo asalto, tomando semidesprevenido a Tenchi, que continuaba avergonzado a causa de Ryoko. El golpe de Vegeta casi lo alcanzó, pero miles de horas de entrenamiento con su abuelo, lo habían condicionado a actuar instintivamente. El muchacho detuvo el golpe con su propio bokken, pero ahora era el saiyajin quien no estaba donde debería. Sospechando, Tenchi se dio vuelta, suponiendo que estaba a sus espaldas, pero nadie había allí. Pudo ver que Ryoko le hacia señas hacia arriba. Al mirar, pudo ver al saiyajin flotando justo encima de él.

–”¡¿QUÉEE?!”

–”¿Sorprendido?” –dijo el saiyajin ejecutando un arco con su bokken, golpeándolo tan fuerte que lo arrojó contra un árbol.

–”Punto para Vegeta” –dijo el anciano.

–”¡E-eso es trampa, puede volar” –exclamó Tenchi adolorido, levantándose del árbol que había quedado partido en dos.

–”¡Muchacho tonto!” –exclamó el abuelo–. “Es por eso que siempre te digo que esperes lo inesperado. El joven Vegeta no hizo trampa. Cumplió con las dos reglas: no se salió del claro y te golpeó con el bokken”.

Tenchi se resignó y volvió a contraatacar con su bokken para dar inicio al asalto final. Éste fue el mejor. Los dos oponentes ya se conocían y habían elaborado técnicas para atacar o defenderse del otro.

Tras cinco minutos de estocadas sin parar, parecía que ninguno pretendía darse por vencido ante el otro.

Fue entonces que Vegeta lo recordó. Recordó dónde había visto antes el estilo del chico. Fue un mal momento de distracción para un guerrero experimentado como Vegeta. Tenchi lo aprovechó y, esquivando un lance horizontal, traspasó su defensa y colocó una potente estocada en el tórax del saiyajin, al cual le tocó esta vez el turno de volar contra un árbol y hacerlo pedazos. Con ese último golpe apenas podía mantenerse en pie.

–”Punto para Tenchi y fin del combate. Tenchi Masaki es el ganador”.

El abuelo ayudó a Vegeta a levantarse. La curiosidad del saiyajin era esta vez más grande que su orgullo, por lo que fue directamente al tema que le interesaba.

–”Ese estilo lo reconozco. Solo un juraiano podría usarlo. Lo recuerdo de la antigua guerra” –dijo el saiyajin.

Ryoko intervino entonces.

–”Es lo que intenté decirte abajo. Tenchi no es 100% humano. Es 1/8 juraiano y descendiente directo de Yosho, el legendario príncipe de Jurai y que ahora tienes ante tus ojos”.

Vegeta quedó perplejo y señaló al anciano.

–”¿U-usted es el legendario príncipe Yosho? ¿El medio-hermano de Aeka que escapó de Jurai hace 700 años en busca de Ryoko?… Entonces eso hace a este chico…”

–”Sí, acabas de combatir con el joven príncipe Tenchi, descendiente de la línea directa de Jurai. La casta más pura” –agregó el abuelo.

–”No tan pura” –dijo el saiyajin–. “Sólo un 1/8″.

–”La sangre de la familia real es muy fuerte. Aún si hubiera sido un 1/16, habría tenido bastante poder” –explicó el abuelo.

–”Además, ante tus ojos está el chico que venció y destruyó a Kagato” –agregó Ryoko.

Vegeta estaba al borde del colapso. Vegeta aún recordaba muy bien el tremendo poder de Kagato, poder que incluso Freezer respetaba. Si había vencido a Kagato, este chico no había mostrado todo su poder hoy. Debía haber algo más… algo él descubriría…