Capítulo 2: “El plan da inicio”

A los demonios no les costó mucho escapar del infierno, y una vez que hicieron esto, se dirigieron rápidamente hacia la Tierra; al llegar, se sorprendieron mucho de su belleza.

Burk: La Tierra es un lugar hermoso.

Daci: Es cierto. No entiendo cómo es que no habíamos venido antes a este planeta.

Nick: Tal vez podamos establecer nuestro centro de operaciones aquí una vez que seamos los dueños del Universo y del Infierno.

Daci: Estoy de acuerdo contigo, esto es mucho mejor que nuestra guarida en el Infierno.

Loki: De eso nos ocuparemos luego. Antes de pensar en esas cosas debemos reunir las Esferas del Dragón, lo que implica que debemos vencer a esos Guerreros Z.

Burk: Tienes razón, primero lo primero.

Daci: Puedo sentir todos sus Kis, y la verdad es que son más poderosos de lo que pensaba.

Loki: Si nuestro plan tiene éxito, su poder no importará.

Nick: Esos idiotas no saben lo que les espera.

Loki: Pero lo primero que debemos hacer si queremos desplazarnos por este planeta sin llamar la atención, es transformarnos.

Burk: Menos mal que podemos cambiar de forma.

Daci: Hagámoslo.

En sólo unos instantes, los cuatro demonios cambiaron de forma. Su apariencia ahora era la de unos humanos comunes. Al verlos, nadie se hubiera dado cuenta de lo que eran realmente.

Nick: ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Adoro hacer esto.

Burk: ¡Yo también!

Loki: ¿Ya saben lo que tienen que hacer?

Burk, Daci y Nick: Sí.

Loki: Entonces no perdamos más el tiempo, partamos de inmediato.

Nick: Está bien, nos veremos en el lugar pactado.

Loki: Recuerden que para que nuestro plan dé resultado, es necesario que todos cumplamos nuestra parte, lo que significa que no podemos fallar.

Daci: No te preocupes, hermano, no fallaremos.

Loki: Entonces andando.

Una vez que todo estuvo aclarado, cada uno partió tomando un rumbo distinto.

En un Centro Comercial

Bulma estaba haciendo sus compras de la semana. Al hacerlo siempre llevaba a Vegeta para que cargara las bolsas de la comida, aunque esto no le agradaba para nada a Vegeta; para él era una tortura tener que caminar entre tanta gente, ya que odiaba las multitudes.

Vegeta: ¿Falta mucho, Bulma? Ya me estoy cansando de cargar estas bolsas.

Bulma: No te desesperes, sólo me faltan unas pocas cosas.

Vegeta: Bien, pero date prisa, recuerda que debo ir a entrenar.

Bulma: ¡Entrenar! ¡Pareciera que es lo único que quieres hacer en la vida!

Vegeta se sonrió por el comentario de Bulma, así que se acercó lentamente hasta estar a unos centímetros de su rostro.

Vegeta: Ya deberías saber que eso no es lo único que me gusta hacer.

Inmediatamente procedió a darle un pequeño pero tierno beso en los labios. Al hacerlo, Bulma no pudo evitar sonrojarse, ya que aún no se acostumbraba a los gestos amables de Vegeta, aunque le encantaba cuando se comportaba de esa manera.

Bulma: Qué tonto eres. Sigamos, ya falta poco.

Bulma tomó la mano de Vegeta y siguieron haciendo las compras que faltaban. Ninguno de los dos se percató que una persona a lo lejos los miraba con insistencia. Esa persona era nada más y nada menos que Nick.

Nick: (Pensando) ¡Vaya!, Vegeta ha cambiado mucho, ya no parece tan temible como lo era antes, aunque sus poderes han aumentado bastante, así que no debo confiarme por su apariencia.

Una hora después, Vegeta y Bulma estaban a la entrada del centro comercial, tratando de encontrar un taxi que los llevara a ellos y la gran cantidad de bolsas de comida que habían comprado a la Corporación Cápsula. No se dieron cuenta que alguien se acercaba a ellos.

?????: ¡Vegeta!

Al oír que lo llamaban, se giró para ver quién lo hacia.

Vegeta: ¡Kakarotto!, ¿Qué haces aquí?

Ngoku: Vine a buscarte, tenemos graves problemas en el Templo de Dios.

Vegeta: ¿Problemas? ¿Qué clase de problemas?

Ngoku: No tengo tiempo de explicarte en este momento, ya que debo buscar a los demás. Nos vemos allá.

Al decir esto, se fue volando rápidamente.

Vegeta: ¡Espera, Kakarotto!

Iba a ir tras él, pero Bulma se lo impidió.

Bulma: ¿Qué es lo que pasa, Vegeta?

Vegeta: No tengo idea, pero si Kakarotto vino a buscarme, significa que el problema es muy grave. Debo ir a ver qué es lo que pasa.

Así que Vegeta salió volando a toda prisa hacia el templo.

Bulma: (Gritando) ¡Espera, Vegeta! ¡Debes ayudarme primero con las bolsas del mercado!

Sus esfuerzos fueron inútiles, Vegeta sentía una gran emoción, al fin tendría la oportunidad de demostrar a qué grado habían aumentado sus poderes después de todos esos meses de entrenamiento.

Bulma: ¡Este hombre nunca cambiará!

En una concurrida calle de la Capital del Sur

Krilim había ido a buscar a Yamcha después de su practica de bateo, ya que habían prometido almorzar juntos ese día, y como el restaurante quedaba cerca del estadio, decidieron caminar.

Yamcha: Oye, Krilim, has bajado mucho de peso últimamente. ¿Estás comiendo y durmiendo bien?

Krilim: Ninguna de las dos cosas, ya que he tenido mucho trabajo estos días.

Yamcha: Y seguramente tampoco has seguido entrenando.

Krilim: La verdad, no. ¿Para qué hacerlo si la Tierra ahora está en paz?

Yamcha: Yo no estaría tan seguro, cada vez que pensamos eso, algo sucede.

Justo en ese momento apareció Piccolo delante de ellos, aunque en realidad era Burk transformado en Piccolo, pero como Yamcha y Krilim estaban distraídos, no notaron su presencia y tropezaron con él.

Krilim: ¡Eres tú, Piccolo! ¡Qué susto nos diste!

Yamcha: Es cierto, ¿sucede algo? Te noto muy serio.

Bpiccolo: Vine a buscarlos porque tenemos problemas en el Templo de Dios. Deben ir de inmediato.

Yamcha: ¡¿Ir al Templo de Dios?!

Bpiccolo: Como oyeron. No pierdan más el tiempo y ¡vayan!

Krilim: Muy bien, iremos, y tú ¿qué harás mientras tanto?

Bpiccolo: Yo iré por los demás. Nos veremos allá.

Cuando terminó de decir esto, salió volando a toda velocidad, dejando a Yamcha y a Krilim muy confundidos. ¿Qué podía pasar que fuera tan grave?

Krilim: Mejor vámonos, la situación debe ser muy grave.

Yamcha: Sí… ¿Cuándo aprenderé a mantener mi boca cerrada?

De esta forma, Yamcha y Krilim se dirigieron al Templo de Dios muy preocupados por no saber a qué se enfrentarían al llegar allá.

En algún lugar de las montañas

Desde hacía mucho rato que Daci rondaba una zona montañosa. Parecía que estaba buscando a alguien.

Daci: ¡Rayos! ¿Pero dónde pudo haberse metido? Sé que está cerca, pero no puedo encontrarlo, y lo peor de todo es que el tiempo pasa y se me hace muy tarde. Espero que mis otros hermanos tuvieran mejor suerte.

Pasada una media hora, pudo divisar a lo lejos una estela de humo y sin perder el tiempo se acercó para ver de quién se trataba. Al llegar se alegró mucho; había podido encontrar a la persona que estaba buscando, era Tenshinhan, quien se encontraba meditando sobre una roca cerca de una pequeña choza, pero repentinamente alguien salió corriendo por la puerta, así que Daci se escondió rápidamente detrás de unas rocas para no ser descubierto. Inmediatamente se dio cuenta que esa persona era el pequeño Chaoz.

Daci: Al fin encontré a Tenshinhan, y lo acompaña el pequeño Chaoz. ¡Qué bien! Bueno, es hora de hacer mi parte del plan.

Chaoz: ¡Ten! La comida está lista.

Tenshinhan: Enseguida voy, Chaoz, pero después de comer ¿entrenarías conmigo?

Chaoz: ¡Claro!, Aunque hace tiempo que no entreno.

Tenshinhan: Por eso lo digo, debes comenzar a ejercitarte de nuevo.

Chaoz: Lo que tú digas, Ten.

Estaban a punto de entrar a la casa, pero alguien los llamó. Era Daci, pero había tomado la forma de Krilim.

Dkrilim: ¡Hola, amigos!

Tenshinhan y Chaoz se sorprendieron mucho cuando lo vieron. ¿Cómo habría hecho Krilim para encontrarlos?

Tenshinhan: ¡Krilim! ¿Cómo nos encontraste?

Dkrilim: Seguí su rastro de Ki, pero eso no es lo que importa ahora. Vengo para decirles que tenemos muchos problemas en el Templo de Dios, y necesitamos su ayuda. Deben ir para allá enseguida.

Chaoz: ¿Qué es lo que sucede?

Dkrilim: Es muy complicado para que se los explique en este momento. Cuando lleguen allá, se enterarán por ustedes mismos.

Tenshinhan sentía que algo raro pasaba. Por alguna razón que no entendía, desconfiaba de lo que estaba sucediendo. Era como si tuviera un mal presentimiento, aunque no entendía a qué podía deberse.

Tenshinhan: ¿Vendrás con nosotros?

Dkrilim: No puedo, perdí mucho tiempo tratando de encontrarlos. Debo irme ahora mismo si quiero encontrar a los demás a tiempo. Nos veremos allá.

Al terminar de decir esto, se fue.

Chaoz: Debemos partir de inmediato, Ten.

Tenshinhan: No, Chaoz. Yo iré solo.

Chaoz: ¡¿Qué?!

Tenshinhan: Lo que oíste. Hay algo en todo esto que no me gusta, es mejor que te quedes aquí.

Chaoz: ¡Pero Ten!

Tenshinhan: Pero nada. Te quedas y punto, no quiero que salgas lastimado.

Tenshinhan se fue rumbo al Templo de Dios. Sin embargo, Chaoz no estaba dispuesto a quedarse con los brazos cruzados y sin hacer nada para ayudar a sus amigos, así que en secreto se fue al Templo, teniendo mucho cuidado para que Tenshinhan no lo viera.

Chaoz: No pienso quedarme al margen de nuevo, como cuando Cell atacó. Esta vez no.

En casa de Goku

Goku se encontraba entrenando con Gohan en el patio de su casa. La pelea entre ellos era muy pareja, pero en un instante en que Goku se descuidó, Gohan le dio una patada en el estómago, que lo hizo estrellarse contra un árbol, cayéndole éste encima. Gohan se puso en guardia, esperando el contraataque de su padre, pero los segundos pasaban y Goku no se movía. Al ver esto se asustó mucho, pensando que su padre podría haberse lastimado, así que salió corriendo para averiguar que le había sucedido. Al llegar al lugar levantó el árbol y pudo ver a Goku tirado en el suelo y parecía que estaba inconsciente, pero al acercarse a él, éste se levantó rápidamente, lanzándole un fuerte golpe en la cara que lo arrojó muy lejos a una gran velocidad. Inmediatamente, Goku se colocó detrás de él, y de una patada lo enterró en el suelo. Luego de esto, Goku descendió al lado de Gohan para ayudarlo a levantarse, ya que con ese ataque quedó un poco aturdido.

Goku: ¿Cuántas veces debo decirte que nunca descuides tu defensa? Caíste en uno de los trucos más viejos del mundo.

Gohan: Lo siento, papá, pero pensé que estabas herido.

Goku: ¡Oye! Un ataque de esa naturaleza no puede lastimarme.

Gohan: Es cierto, fui un tonto.

Goku: No te preocupes, hijo. Eso nos pasa a todos, es parte del entrenamiento.

Gohan: Bien, pero la próxima vez no caeré tan fácil.

Gohan se puso en guardia dispuesto a comenzar de nuevo el combate, pero Goku lo detuvo.

Goku: Por hoy terminamos, recuerda que tu mamá te permite seguir entrenando siempre y cuando no descuides tus estudios, así que es hora de que hagas tus tareas.

Gohan: ¡Es cierto! Lo había olvidado por completo.

En ese momento salió Milk de la casa y se acercó a ellos.

Milk: ¿Terminaron ya de entrenar?

Gohan: Sí, mamá. Ahora voy a hacer mis tareas.

Milk: Me alegra que también te preocupes de tus deberes escolares, pero lo harás luego. Ahora vamos a comer, la comida ya está lista.

Goku: ¡Qué bien! Ya tenía mucha hambre.

Milk: Ya lo sabía, por eso me di prisa en terminar.

Así que entraron a la casa. Sin embargo, sobre una de las colinas cercanas a la casa de Goku, se encontraba Loki escondido, observando el entrenamiento de los dos saiyajins. No había perdido detalle, y al verlos pelear no pudo evitar preocuparse.

Loki: (Pensando) Esos saiyajins realmente son muy fuertes, sobre todo Gohan. Si nuestro plan llegara a fallar, no podremos con ellos, aunque no debo pensar así. No fracasaremos, seremos los amos absolutos de este universo, aunque primero debo engañarlos.

Sin perder el tiempo, Loki tomó la forma de Yamcha y descendió de la colina, se acercó a la casa y tocó desesperadamente la puerta. Unos instantes después, Gohan abrió.

Gohan: ¡Yamcha! ¿Qué sucede?

Lyamcha: Gohan, ¿está Goku? Tenemos grandes problemas.

Goku oyó la voz de Yamcha y se acercó a ellos para saber qué era lo que estaba sucediendo.

Goku: ¡Hola, Yamcha! ¿Qué pasa?

Lyamcha: ¡Qué bueno que los encuentro! Piccolo vino a buscarme, parece que el Templo de Dios está en un grave peligro. Deben ir de inmediato.

Gohan: ¡¿Que el Templo está en peligro?! Es extraño que no haya venido él mismo a buscarnos.

Lyamcha: Él se encuentra en el Templo. Ahora debo ir a avisarle a los demás. Luego de eso, yo me reuniré con ustedes allá.

Gohan y Goku se preocuparon mucho con esta noticia.

Goku: ¿Tienes idea de qué se trata todo esto?

Lyamcha: La verdad, no. Piccolo estaba muy alterado, no alcanzó a decirme nada más.

Goku: Esto es muy raro.

Lyamcha: (Pensando: ¡Rayos!, Creo que no está cayendo en la trampa) ¿Van a ir o no?

Goku: Por supuesto.

Lyamcha: Bien, entonces me voy a buscar a los otros.

Loki se fue apresuradamente, esperando que ambos se lo hubiesen creído todo, aunque por la cara de Goku no estaba muy seguro. Quizás sospechaba. Tendrían que actuar con cautela.

Gohan: Papá, debemos irnos, si el señor Piccolo está en problemas, nos debe necesitar con urgencia.

Goku: Algo en todo esto no me agrada, pero no podemos arriesgarnos. Bien, hijo, vámonos.

Pero se habían olvidado de un pequeño problema, de Milk, que al notar que no volvían a la mesa, se aproximó a ellos para saber qué pasaba.

Milk: Goku, Gohan, ¿qué pasa?

Al ver que Goku seguía perdido en sus pensamientos, Gohan respondió.

Gohan: Era Yamcha, parece que el templo de Dios está en problemas. Debemos ir de inmediato para saber qué es lo que sucede.

Esto no agradó mucho a Milk, ya que no quería tener que volver a ver a su hijo en peligro.

Milk: ¡No de nuevo!

Gohan: No te preocupes, mamá. Seguramente no es nada, pero debemos estar seguros.

Milk: Bueno, como seguramente no serviría de nada que te pida que no vayas solo, me queda pedirte que te cuides mucho, hijo.

Gohan: Sí, mamá… Papá, ¿nos vamos?

En ese momento, Goku reaccionó.

Goku: ¿Ah? Sí, hijo. Vámonos.

Milk se acercó a Goku y le tomó una mano. Estaba llorando, había sufrido mucho cuando le dijeron que Goku había muerto, aunque después fue resucitado con las esferas de Namek, no quería tener que volver a pasar por el mismo sufrimiento con él o con su hijo.

Milk: Cuídate mucho, Goku, y cuida a nuestro hijo, por favor.

Al ver el rostro de preocupación de Milk, Goku se sintió muy mal por ella. No quería hacerla sufrir de nuevo, así que la abrazó.

Goku: Lamento hacerte pasar por esto de nuevo, pero no te preocupes, que estaremos bien. Los dos.

Milk: Está bien.

De esta forma, Goku y Gohan partieron hacia el Templo de Dios. Como vemos, todos los Guerreros Z se dirigen hacia el Templo de Dios sin saber que van rumbo a una trampa. Pronto sabremos en qué consiste el plan de la Legión del Mal.