Capítulo 1: “Una promesa incumplida”


Ya pasaron tres años desde la derrota de Boo y es la hora del almuerzo en el salón comedor de CÁPSULE CORP.

Trunks: Mamá, ¿crees que papá llegará a tiempo para la fiesta de esta noche?

Bulma: No lo sé, debe estar entrenando por ahí, para variar.

Trunks: Pero mamá, hoy es mi cumpleaños y él prometió llegar a tiempo, ¿no?

Bulma: Sí, claro (pensando): Si supiera que me dijo que esas cosas no tienen importancia… hum…

Suena el teléfono.

Trunks: Voy yo, mamá (atendiendo el teléfono) ¡Hola! ¡Oh!, muchas gracias, Goten. ¿Vas a venir esta noche a mi casa? Mi mamá preparó mucha comida. Bueno, te espero.


En otro lugar de nuestro planeta.

Vegeta entrena sin descanso, tratando de superar su límite.

Vegeta: ¡Uf, qué cansado estoy! Pero no me rendiré, hasta que no consiga llegar a SS3 como Kakarotto, no dejaré de entrenar, y entonces tampoco lo haré. Les demostraré a todos quién es el príncipe de los saiyanes, y en especial a mi mujer, que no me respeta como debe. En realidad, esa parece ser una característica de las mujeres de este planeta. ¡Cuándo me acuerdo de Kakarotto y su mujer!… o de ese tonto pelado de Krilin y esa androide prepotente, ¡peor aún! Tal vez debería haber destruido el planeta apenas llegué a él la primera vez… pero entonces no tendría a Trunks… ¡ése sí que será un guerrero!… ¡y superará a los hijos de Kakarotto! Tiene que ser así, porque yo soy un guerrero de clase alta… ¡Cómo maldigo a Freezer! Si viviera en Vegeta sería el rey, y mi mujer tendría que obedecerme ciegamente. Me pregunto cómo sería mi vida. ¡Bah! Debo seguir entrenando, de otra manera jamás llegaré a SS3.

Y Vegeta lanzó tantos rayos, bolas de energía y concentró tanto su ki que no notó que ya era medianoche y él seguía en el mismo lugar lejos de su casa…


A la una de la mañana, en C.C.

Gokú: Bueno, nos vamos, que ya es muy tarde. Muy rica la comida. Lástima que Vegeta no pudo venir.

Chichi: (Dándole un codazo a su marido mientras le dice en voz baja) Cállate ya. (En voz alta) Bien, nosotros nos tenemos que ir.

Bulma (nota la situación): No se preocupen, no es la primera vez que Vegeta hace estas cosas. Tal vez haya sido mejor así, porque con su carácter intolerable nos hubiera amargado la noche, pero lo siento por Trunks, lo admira mucho (no sé por qué) y está muy desilusionado –dice mientras mira al niño, quien está despidiéndose de su amigo.

Todos se despiden afectuosamente y Bulma y Trunks quedan solos.

Trunks: Mamá, ¿por qué papá no me quiere?

Bulma: Claro que te quiere, sólo que él es así, no está acostumbrado a las demostraciones.

Trunks: ¿Siempre fue así?

Bulma: No, antes era mucho peor.

En ese momento, Vegeta entra agotado, sucio y transpirado por la puerta del comedor.

Trunks: ¡Papá, hoy fue mi cumpleaños!, ¡te olvidaste!

Vegeta: Este sentimentalismo me tiene cansado. Escúchame, Trunks, estuve entrenando mucho y me olvidé. Este día no tiene nada de especial, recuerda que tú eres mi hijo, no un patético humano como los amigos de tu madre.

Trunks: Papá, al menos dame un beso por mi cumpleaños (se acerca).

Vegeta (rechazándolo): Déjame en paz, entrené todo el día y no logré superar el SS2.

Bulma: ¡Vegeta! ¡No puedo creer que trates así al niño, él no tiene la culpa de tus problemas!

Trunks (llorando): Yo me voy a acostar, mamá. (sale corriendo)

Vegeta: Déjalo, que se vaya a dormir.

Bulma: ¡Es increíble que no seas un poco más cariñoso con el chico! Ni siquiera quisiste darle un beso. A un perro lo tratarías mejor.

Vegeta: ¡Bah! Tengo cosas más importantes de qué ocuparme. Tú lo quieres criar como maricón. Estás desperdiciando su herencia de guerrero. Con respecto al perro, si se me acercara hoy, le tiraría un rayo y ¡puf! (Cambiando de tono) Anda, vamos a dormir, se me ocurre una forma de superar la frustración.

Bulma (lo rechaza bruscamente): ¡Cómo puedes pretender eso después de tratar así a nuestro hijo! ¡Tienes que ser más cariñoso con él, más dulce! Eres demasiado duro.

Vegeta: ¡Cómo que yo debo ser dulce! ¿Estás loca, mujer? ¿Con quién crees que hablas? ¿Dulce yo? ¡Un guerrero saiyan no es nada de eso! Si estuviera en Vegeta, él, ya, a sus doce años, hubiera participado en un sinfín de misiones y matado a muchísimos enemigos. Ésos eran los buenos tiempos.

Bulma: Veo que no has cambiado nada.

Vegeta: Claro que no, ¿qué pensabas? Yo no soy Kakarotto, ¿o acaso olvidaste para qué vinimos con Nappa a la Tierra?

Bulma: No tienes sentimientos, tienes un corazón de piedra, Vegeta.

Vegeta: Bueno, no tanto, hace un momento te hice una proposición que rechazaste, no sé por qué.

Bulma: Yo no puedo estar con un hombre que no quiere a su hijo.

Vegeta: Mira, Bulma, por última vez, no sé por qué dices eso. Mejor me voy a mi refugio.

Y Vegeta salió furioso, volando, hasta llegar a su refugio.

En el siguiente capítulo veremos cómo las consecuencias de este episodio pondrán en peligro la paz de la Tierra.