Capítulo 1: “Presentimientos”

Un enorme y estrellado firmamento se observa. Tranquilidad. Lo único que se escuchaba eran los sonidos nocturnos de insectos. En un bosque enorme, la calma reinaba.

De pronto, un mono gigante gruñe, rompiendo el silencio mágico de la noche, y comienza a destruir todo lo que tiene a su alcance. Lanzando árboles, destruyendo rocas cercanas y golpeándose el pecho mientras rugía salvajemente.

Tras de los árboles aparecen un grupo de personas: un hombre bajo, con cabello oscuro y sin nariz, otro hombre de tres ojos, otro con una cicatriz en la cara, un anciano con anteojos negros y el último con la estatura de un niño pequeño y tez muy blanca. Todos, como si estuviesen de acuerdo, atacan al mismo tiempo al monstruo.

El gigantesco animal, sin mucha dificultad golpea y lanza uno por uno a cada uno de sus contrincantes, dejándolos heridos e incrustados en el suelo. Luego, de entre las sombras, aparece un adolescente y un niño pequeño.

Ambos, y sin razón, ponen una mirada de reproche.

Ellos comienzan a aumentar su tamaño mientras les salía pelo y colmillos, y sus latidos se convirtieron en golpes a su pecho. Se comienzan a convertir en un monstruo igual al que miraban.

Cuando ambos están transformados, se colocan cada uno al lado del primate más grande.

Aparece otro hombre, un poco bajo, con cabello en punta. Levita justo frente al rostro del mono y lo mira con sonrisa cínica mientras esquiva sus golpes.

“no puedes negarlo, no puedes negarlo, no puedes…” –se escuchaba una voz conocida.

Por último aparecen dos mujeres con los ojos llenos de lágrimas. Una morena con ropas chinas y otra con un vestido ajustado y cabello azul. Ambas voltean a verlo y cierran los ojos, esperando…

Los tres oozaru lanzan energía por su boca haciendo que todo a su alrededor quede destruido. El brillo ilumina a todos los heridos y a las mujeres antes de que se desintegren. Entre las sombras se deslumbra una silueta que no se distingue bien.

“no puedes negarlo…”.

“¡NOOOOOOO! ¡NO ES CIERTO! ¡NO TE LO PERMITIRÉEEEEEEE!”.

Goku gritaba y pateaba dentro de su cama. Súbitamente abre los ojos y por reflejo lanza una esfera de energía contra el techo mientras se levanta desesperado, sudando y con la respiración agitada.

“¡Goku! ¿Qué te sucede?” –preguntó la misma mujer morena del sueño, despertando, y poniendo una mano en el hombro de su esposo.

“No lo sé…” –contesta con la respiración entrecortada, mirando a su alrededor.

“Creo que sólo fue una pesadilla” –dijo tumbándose con los ojos cerrados en la cama con una mano sobre su cabeza, casualmente donde estaba una cicatriz muy antigua.

“¿Estás bien?” –le pregunta. Goku observa la angustia en su rostro.

“Sí” –le dijo con una sonrisa a a medias. *no debo preocuparla sin saber siquiera qué me sucede*

Por la puerta entran rápidamente dos figuras. Un muchacho de unos dieciocho años, arrastrando a uno pequeño adormilado.

“¡MAMÁ! ¡PAPÁ! ¿Sucede algo malo? Escuchamos ruidos”. –Voltea a ver el techo que ya estaba tapiado, pero que de nuevo está agujerado–. “Una pesadilla, ¿no?”

“Te lo dije…” –dijo bostezando el niño con el osito.

“Sí, de nuevo…” –dijo casi con resignación Goku.

“Papá, esto ya no es normal, es la tercera vez que tienes pesadillas” –le comentó preocupado su hijo mayor.

“Es verdad. ¿Seguro que no sucede nada?” –agregó su esposa.

“Es sólo un sueño…” –dijo tratando de tranquilizarlos. Su obligación para con su familia era protegerla y ayudarles con sus problemas, no causárselos.

“Tal vez si nos cuentas tu sueño sepamos la razón” –insistió el joven.

“No es nada… Vayan a dormir… Mañana quedamos de ir con Bulma. Ya es tarde, luego hablaremos”.

“Está bien. Vamos, Goten” –llama a su hermanito que estaba roncando y hasta con un moco (-_-U)

Toma al pequeño y lo carga en su espalda.

“Buenas noches”.

“Buenas noches” –le contestan antes de que salga y cierre la puerta tras de sí.

Goku vuelve a acomodarse para intentar dormir.

“Goku…” –lo llamó la mujer.

“¿mmm?” –le contesta con los ojos cerrados tratando de dormir.

“Puedes confiar en mí si algo te molesta”.

“…Chichi…”. –Esa mujer siempre sabía cuando algo le sucedía. A ella no podía engañarla tan fácil como a su hijo.

“Recuerda que no debe haber secretos entre esposos. Debemos estar juntos en las buenas y en las malas” –le recuerda su mujer.

“No debes preocuparte, nada sucederá, yo estaré para que nada ni nadie nos separe ni haga daño, no lo permitiré” –*NO LO PERMITIRÉ* se repitió a sí mismo en su mente tratando de convencerse a sí mismo también.

Chichi lo mira con expresión de preocupación.

“Te lo prometo”.

Ella, sólo de observar la expresión tierna con esa mezcla de madurez e inocencia que tanto amaba de Goku, le dio más seguridad, pero sin hacer desaparecer su inquietud.

“Espero que esta vez sí sepas lo que prometes” –le dijo más tranquila.

“Aunque no lo supiera, la última promesa que hice sin saber, me hizo el hombre más feliz de mundo”.

Ella sonríe, feliz de su comentario, y se acurruca junto a él para dormir.

“Pero no le hagas promesas así a nadie más que a mí” –le advirtió.

“No, y sabes que cumplo lo que prometo, así que cuidado con lo que me pidas” –le advierte divertido.

Ambos ríen y comienzan a quedarse dormidos.

Al día siguiente, ya entrada la tarde, en el jardín interior de la Capsule Corp., los Z senshi, Picoro, Dende, Videl, Mr. Satán y Boo estaban reunidos en una fiesta, incluso Ten-Shin-Han, Chaoz, y como sorpresa, a Lunch. Habían celebrado el estar juntos y habían comido, por supuesto que eran visibles las consecuencias lógicas de una reunión así: varios agujeros en la pared curiosamente con la forma del maestro Rochi, unas mesas volteadas y con agujeros de balas (no olviden que Lunch también estaba invitada) y unas 15 torres de platos.

(Si quieren leer con detalle lo sucedido en la Fiesta lean mi fic “Fiesta”, en la sección de fanfics cortos)

Las mujeres (18, Chichi, Bulma y Lunch) menos Videl, que estaba con Gohan, estaban tomando el té y charlando, mientras los demás platicaban y los niños perseguían a un dinosaurio.

“Vegeta, ya te he dicho mil veces que no me digas Kakaroto, mi nombre es G-O-K-U” –le dice molesto.

Vegeta siempre insistía en llamarle con ese nombre que, aparte de él, sólo habían usado para referirse a él dos personas: su hermano que tuvo que matar, y quién destruyó su especie: Freezer. Cada vez que lo escuchaba era como gritarle que era un Sayajin, un salvaje asesino por naturaleza nacido muy lejos para destruir el planeta y las personas que considera su hogar, familia y sus más queridos amigos.

“Ah, qué bien, ya aprendiste a deletrear Ka-ka-ro-to”.

Por ese nombre conoció a Goku y por ése lo llamaría. Siendo el único sayajin verdadero, quería mantenerle a Goku aunque fuera el nombre Sayajin, pues en lo demás lo consideraba un humano.

“Contigo no se puede, Vegeta…” –murmura molesto–. “Debería decirle a Bulma de cuando te encelaste en el otro mundo”.

“¡No te atrevas!” –lo amenazó.

Con las Mujeres…

“Miren eso”. –Las llamó la rubia, señalando a Vegeta gritándole a Goku.

“Ahí van de nuevo…” –dijo en un suspiro la mujer de cabello azul corto. Siempre era lo mismo.

“¿De qué hablan?” –preguntó confundida Lunch.

“Mira: 5, 4, 3…” –comenzó la mujer morena.

Goku se acerca a la mesa.

“2, 1…”.

“Chichi, voy a ir a pelear con Vegeta”.

Las mujeres estallan en risas, dejando a Goku confundido.

“Se ve que los conocen bien” –las felicitó la mujer de doble personalidad, aún riendo.

“No lo creas. Lo que sucede es que en cada reunión siempre hacen lo mismo” –dijo la androide.

“Goku: tú y Vegeta no tienen remedio, no pueden estar juntos porque van por ahí a pelear. ¿No podemos terminar una fiesta en paz por una vez? Deberían tener más consideración” –lo regañó Bulma–. “¿Verdad, Chichi?”.

“No tiene nada de malo, Bulma. Ya sabes cómo son, deberíamos estar acostumbradas. (A Goku): Sólo tengan cuidado”.

Todos voltean a verla. TODOS.

“Chichi… ¿No te sientes mal?” –le preguntó sorprendido su esposo.

“No”.

“¿Qué esperas, Kakaroto? ¿Que te dé permiso tu mujer?” –dijo sarcástico el príncipe.

“Pues por lo menos él sí es considerado, no como otros que no quiero mencionar, pero que estoy viendo” –le dijo la anfitriona mirándolo fijamente.

“En un rato volvemos” –aseguró Goku.

“Ten cuidado”.

“Tú también, Vegeta” –dijo Bulma.

“Humpt” –fue la respuesta.

Ambos salen volando. Chichi queda pensativa, mirando la ventana por donde se fueron.

*goku…* –piensa Chichi con una mano en su pecho.

“¿Sucede algo, Chichi?” –le preguntó Bulma a Chichi.

“¿Eh? Nada” –dijo saliendo de sus pensamientos–. “Sólo pensaba en lo mucho que les gusta pelear a esos dos”.

“Sí, desde que conozco a Goku sólo sé de dos cosas que le gusten: comer y pelear”.

“Pues con Vegeta es lo mismo… sólo que es más molesto”.

Mientras, en un lugar alejado, ambos Sayajin sobrevuelan una planicie.

En pleno vuelo, Goku de improviso se siente aturdido, como si a su alrededor todo hubiera desaparecido y estuviese flotando en el vacío. De pronto queda deslumbrado por un luz cegadora, se cubre de la luz y para en seco, confundido. Ve por un segundo la imagen de un palacio, pero se veía pequeño y a ojo de pájaro. Aguza sus sentidos para asimilar dónde está.

Como llegó, la imagen se fue con un flashaso, dejándolo confundido.

“¿Qué pasa, Kakaroto?” –lo llamó Vegeta al verlo en medio del aire, en trance.

Parpadea y sacude su cabeza.

“…Nada…”.

“Ahora verás el resultado del entrenamiento” –le advirtió Vegeta. Aunque haya admitido que él era más fuerte durante la batalla con Boo, un sayajin de estirpe real debe ser capaz de alcanzar a uno de clase baja, ¿o no?

“Sí…” –contestó sin prestarle mucha atención *¿qué fue eso? se parecía al palacio de… no, debo estar aún confundido por todo el ajetreo de la fiesta y no dormir bien. espero que pelear me despeje la mente*

Comenzó a atacar a su adversario intentando alejar con sus golpes a sus preocupaciones.

Horas después, en la Capsule Corp., Chichi pensaba.

*¿qué le sucede? ha pasado más de un año desde que volvió del más allá, y poco a poco ha cambiado. a los demás podrá engañarlos con su aspecto alegre, pero a mí no… lo veo preocupado, es muy extraño, ni cuando sabía de la llegada de los androides estaba así. sé que él quiere dejarme al margen de su problema, no quiere que me preocupe. Goku, siempre cargando solo con todo…*

Nota de la Autora: Quise hacer este fic porque parece que Vegeta es el único en Dragón World con conflictos internos. No tengo nada en contra de él, es más, es uno de mis personajes favoritos, pero quise que Goku también tuviera lo suyo.