Capítulo 1: “El valor de X, o el valor de Y”


 

Nos encontramos en la Corporación Cápsula. Hace bastante tiempo que Trunks del futuro volvió a su línea temporal, luego de haber advertido a Gokú y sus amigos la amenaza de los androides que dentro de poco se volvería realidad.

Todos seguían concentrados en sus respectivos entrenamientos. Gokú, Picoro y Gohan entrenaban juntos; Ten chin han y Chaoz en las montañas; Krillin en Kame House y Yamcha y Vegeta en casa de Bulma.

Una de esas noches, en las que Yamcha había tenido “cosas” que hacer, Bulma estaba en su laboratorio después de una semana realmente pesada.

BL: ¡Rayos! ¿Qué es lo que me está pasando? Llevo días tratando de resolver este problema y no consigo nada. Por más que repaso el procedimiento, no encuentro el error.

Bulma había estado trabajando en un nuevo tipo de radio, pero no había adelantado mucho su trabajo debido a que Vegeta había hecho explotar la cámara de gravedad, y ella, aparte de cuidar de él, que había salido muy lastimado de aquella explosión, había tenido que ayudarle a su padre a repararla.

Pero a pesar de que todo había vuelto a la normalidad, no podía concentrarse adecuadamente en su trabajo, porque seguía pensando en Vegeta, que en cualquier momento podía hacer volar su casa, y aparte de eso estaba muy cansada. Había una ecuación que estaba impidiendo que pusiera en funcionamiento la radio. Era cierto que podía pedirle ayuda a su padre, pero quería hacerlo sola.

BL: Por lo menos la cámara de gravedad está lista y ese pesado de Vegeta no va a andar molestando para que se la repare –dijo un poco enfadada, pero luego cambió el tono de su voz–. Sólo espero que no se vuelva a hacer daño con ese entrenamiento… –Se levantó cansadamente de la silla y salió del laboratorio.

Pero como Vegeta no es de las personas que se guían por el sentido común, esa noche volvió a lastimarse. Estaba haciendo su típico entrenamiento, pero cometió un pequeño error: creer que podía pasar fácilmente de 200 a 300 G.

Obviamente el cambio fue demasiado brusco y no lo soportó. Cayó de bruces al suelo y no alcanzó a apoyar las manos para amortiguar el golpe. Se hizo un corte en la frente y comenzó a sangrar.

El golpe lo hizo desistir por ese día y apagó el control principal de la cámara.

Luego de eso, en vez de ir a darse una ducha como hacía todos los días, se dirigió a la cocina para comer todo lo que no había comido en el día. Al pensar en la comida, se olvidó completamente de que estaba sangrando.

Al entrar en la cocina se encontró con Bulma. Ella lo escuchó, pero no lo miró y siguió preparándose un café.

BL: ¡Sigues vivo! ¡Vaya que eres resistente!

VG: ¡Humm! ¿No deberías dormir? Si sigues trasnochando y consumiendo tanta cafeína vas a envejecer más rápido y te vas a poner más fea todavía.

BL: ¿Y eso a ti qué te importa? –dijo volteándose hacia él muy molesta.

Fue en ese momento cuando Vegeta cerró el refrigerador y se volteó hacia ella. Bulma se sorprendió al verle la cara y el cuello llenos de sangre.

BL: ¡Dios mío! ¿Qué te pasó? –dijo mientras tomaba un paño que había en la cocina y se lo colocaba en la frente para detener la hemorragia.

VG: ¡Ya déjame! –dijo empezando a molestarse.

BL: Siéntate y no te muevas.

VG: ¡Quítame las manos de encima! –gritó apartándola con un leve empujón.

BL: ¡No me toques!

VG: ¿Quién demonios quiere tocarte?

BL: ¿Cómo puedes ser tan desagradable?

VG: ¡¡Cállate!!

BL: No me callo porque esta es mi casa te guste o no y tú vives aquí gracias a mí, así que merezco un mínimo de respeto.

VG: ¿Respeto? ¡Ja! No me hagas reír.

BL: ¿Por qué te molesta tanto que me preocupe por ti?

VG: Por mí no tienes que preocuparte. Mejor preocúpate por ese insecto con el que andas, porque ya se te están haciendo demasiado notorios los cuernos.

Bulma quedó muy sorprendida ante ese comentario. Ella sabía que Yamcha había estado saliendo con alguien más. No era necesario que nadie se lo dijera, ella no era tonta. Pero que se lo dijera Vegeta le hizo hervir la sangre.

BL: ¿Sabes? ¡Muérete en esa maldita cámara de gravedad! Me da igual. Eres… –no terminó lo que iba a decir y salió de la cocina totalmente enfurecida.

VG: Humanos…

Un rato después, Vegeta iba pasando por afuera del laboratorio de Bulma. Ya se había dado un baño y se había curado la herida de su frente. Justo en ese momento sintió un fuerte golpe y luego unos gritos.

BL: ¡¡Ya me tiene harta!! ¡¿Maldita radio, hasta cuándo piensas funcionaaaar?! –otro golpe.

VG:Actúa como si fuera… una mujer saiyajin” –pensó sonriendo, pero luego se corrigió–: ¡Naa! Los humanos son muy inferiores.

Vegeta vio que la puerta del laboratorio estaba entreabierta y se asomó. Vio a Bulma frente a una gran pizarra blanca, tratando de resolver una enooorme ecuación. Luego que la terminó, empezó a ingresar unos valores en la computadora. Intentó de nuevo hacer funcionar la radio, pero en la pantalla de la computadora apareció “ERROR”.

BL: ¡¡¡Grrrr!!! –Estaba roja de rabia y a punto de estallar, pero se contuvo–. ¡Me rindo! ¡Que todo se vaya al diablo! ¡No puedo hacerlo! –se dejó caer en una silla.

Vegeta aún estaba observándola desde afuera. Dirigió su mirada a la pizarra y descubrió qué es lo que ella estaba haciendo mal. Todavía recordaba que cuando era pequeño y le dieron toda la educación de un príncipe (o sea, de todo un poco) los habitantes de otro planeta que prestaban sus servicios como científicos en Vejitasei, le habían enseñado un método sumamente fácil para resolver un tipo de ecuaciones y que simplificaba bastante el trabajo. La ecuación que trataba de resolver Bulma era una de ellas.

Vegeta se resistía a entrar y “ayudarle” a resolver el problema, pero no podía soportar ver que algo estaba mal hecho, así que entró.

VG: No lo estás haciendo bien… –dijo con su tono de voz común.

BL: Vaya vaya, ¡a quién tenemos aquí! –dijo girándose hacia él en la silla–. Ten cuidado, no te acerques demasiado o te puedo lastimar con mis cuernos –Trató de ser lo más irónica posible.

Vegeta la miró de reojo y se acercó a la pizarra.

BL: Y según tus neuronas, pero qué digo, si debes tener una sola… y atrofiada. ¿Qué es lo que está mal en mis cálculos?

VG: Bueno… empezando por la aplicación de la fórmula…

Bulma lo vio muy concentrado en la ecuación y fue entonces cuando ella tomó uno de los plumones y le dijo mientras se lo arrojaba.

BL: De acuerdo, haz algo por la vida.

Vegeta le sonrió y destapando el plumón volvió a su típica expresión.

VG: Que conste que no lo hago por ayudarte.

BL: Eso lo sé.

Sin intercambiar más palabras, Vegeta se colocó frente a la pizarra y comenzó a resolver la ecuación. Alrededor de 5 minutos después, terminó.

VG: Bueno, ya terminé.

Bulma se levantó de la silla y caminó hacia la computadora.

BL: Muy bien, dame los valores.

Vegeta le dictó todos los resultados obtenidos mediante la fórmula mientras Bulma los escribía en la computadora. Cuando estuvieron listos, trató de poner en funcionamiento la radio y ¡Bingo! Esta vez sí funcionó.

BL: ¡Funciona! ¡Funciona! ¡Funciona! –repetía muy feliz y moviendo los brazos de un lado a otro nerviosamente hasta que se encontró con Vegeta que la estaba mirando y no precisamente con una sonrisa en su rostro.

VG: ¿Ya terminaste de hacer tu espectáculo patético?

Bulma se paró en seco y le dijo con una gran sonrisa:

BL: Muchas gracias… Vegeta.

VG: Ya te lo dije, no lo hice por ayudarte.

BL: ¿Te puedo pedir un favor?

VG: ……

BL: Explícame cómo lo hiciste, ¿sí? –dijo en tono de niña buena y guiñándole un ojo.

Después de unos momentos, Vegeta habló:

VG: Eres muy torpe.

BL: ????

VG: Para empezar, en la fórmula te pedían el valor de X, así que no tenías para qué incluir el valor de Y. En segundo lugar, el valor de n es positivo, no negativo. En tercer lugar no integraste bien el valor de X que iba elevado a 3 y te quedaba con exponente 4, y por último, no sé de dónde sacaste que la resistencia era 0.

Bulma estaba impresionada. Ella estuvo días tratando de resolver la ecuación y a Vegeta sólo le había tomado 5 minutos.

BL: Yo… yo… estoy sorprendida. Nunca pensé que supieras hacer este tipo de cosas.

VG: Para que veas que tengo más de una neurona –dijo arrojándole de vuelta el plumón.

Sus miradas se cruzaron unos momentos. Bulma se sonrojó ante su mirada fría y penetrante, y esquivó sus ojos.

Vegeta iba a decir algo, pero no lo hizo, así que, pasando por al lado de ella, salió del laboratorio.